¿Quién dijo que la música clásica es aburrida?
Supongo que exisitirán docenas de contraejemplos para rebatir la etiqueta de aburrimiento que muchas veces se le adhiere a la música clásica, pero ayer, primer día del año, pude presenciar dos de ellos.
Por televisión, el Concierto de Año Nuevo que la Orquesta Filarmónica de Viena ofrece cada primero de enero. Un concierto en el que público, músicos y director mantienen la sonrisa de principio a fin y en el que la música es puesta al servicio de la fiesta y la alegría.
Y en el Teatro Albéniz de Madrid, PaGAGnini, un espectáculo teatral-musical en clave de humor producido por Yllana en el que un cuarteto de cuerda demuestra que, cuando al dominio absoluto de unos instrumentos se le agregan unas buenas dosis de imaginación y ganas de divertirse, las posibilidades de la música son ilimitadas.
Son solo dos muestras de que la música clásica puede ser sinónimo de alegría y diversión. Me pongo, a continuación, a preparar sendos artículos para ahondar en cada una de ellas, pero mientras tanto, seguro que tú también tienes algún ejemplo de música clásica divertida. Deja un comentario y compártelo con nosotros.
Por cierto, ¡feliz año nuevo!

Enero 3rd, 2008 at 10:34
No sabía nada de este espectáculo, pero seguro que ofrece una imagen muy diferente de la música clásica a la que hemos recibido en términos generales hasta ahora.
De todas formas, al margen de una educación musical inadecuada y en mi opinión errónea por muchas razones, comprendo que la música, en cualquiera de sus géneros, está sujeta a gustos personales. Es lógico pensar que lo que para unos oídos resulte muy agradable, para otros no lo sea tanto, y viceversa. El problema que hay con la música, no sólo es cómo la perciben nuestros oídos, sino también a quién va dirigida (y esto, en mi opinión, es un error tan grave como común).
Enero 3rd, 2008 at 12:16
¡Me uno a tu nueva etapa! ¡Feliz año nuevo!
¿Música clásica divertida? Se me vienen a la cabeza muchos ejemplos, pero “El carnaval de los animales” (de Saint-Saëns) se lleva la palma. A cualquier niño le entusiasma, y los adultos también se rinden a su encanto.
Saludos.
Enero 8th, 2008 at 19:18
Hola Antonio! Pues me alegro del comienzo de tu nueva etapa bloguera!
La musica clasica esta muy bien si se sabe escuchar. El concierto de Año Nuevo yo lo sigo desde hace bastante, y aunque haya trasnochado en nochevieja, me levanto. Y como dijo este año Perez de Arteaga, por desgracia, para mucha gente es el primero y único concierto que mucha gente ve en todo el año. Así que haces bien haciendo una publicidad tan útil.
Saludos
Enero 9th, 2008 at 01:09
Pues yo considero a un alto porcentaje de los que se dedican a la música clásica como unos elitistas, no es que no me guste esta música sino que en muchas ocasiones se creen los más cultos, los que mas saben de música, y los dueños de la unica música culta y digna de ser enseñada a los niños…. y esa actitud me cansa.
Enero 9th, 2008 at 12:57
En mi opinión la música clásica sí puede ser divertida y el proceso de enseñanza-aprendizaje de la misma debería serlo. Al menos ese es el planteamiento con el que se imparte la Educación Musical en la Enseñanza Obligatoria, y también el de las Escuelas de Música. Acercar la música a todo el mundo es el objetivo. También es cierto, como apunta Calmado, que la enseñanza en el Conservatorio aún no se ha hecho popular, continúa con una metodología y unas expectativas ancladas en el pasado que perpetúan la idea de formar músicos profesionales de élite y no la disfrutar con la música, desarrollar la aptitud musical o practicar una afición.
Enero 9th, 2008 at 13:25
¡Uy! Olvidaba en el mensaje anterior que el objetivo es comentar algunas piezas que consideremos divertidas. Ahí van mis sugerencias:
La música descriptiva, en general, puede ser divertida, si se invita a crear imágenes (mentales o dibujos) mientras se escucha. Algunas curiosas: “la máquina de escribir” de Anderson, “la danza de los payasos” de “El sueño de una noche de verano” de Mendelssohn. Y otros fragmentos asociados indefectiblemente al cine como “El aprendiz de brujo” de Dukas con Mickey desbordado de escobas y agua en “Fantasía”; la “danza húngara nº 5″ de Brahms, al compás de un buen afeitado del barbero judío que interpreta Chaplin en “El Gran Dictador”,… Y, por supuesto, “El carnaval de los animales”, “Pedro y el Lobo”, “Las cuatro estaciones”, “La pastoral”, “Cascanueces” y un buen número de marchas que pueden acompañar el juego musical de los niños….
¡Uff! ¡Se me ocurren tantas y tantas…!
Si aún no te convence, Calmado, te sugiero que escuches “Clásicos Divertidos” Vol. 1 y 2
Enero 9th, 2008 at 16:51
Araceli tienes razón, y no es que no me convezca, conozco las obras que has dicho y la verdad es que me encanta y conozco bien la música clásica.
Más bien es que como músico “popular”(por llamar de alguna manera lo contrario a clásico) creo que son los propios cásicos los que cierran las puertas de su arte al publico manteniendo esa élite de que ellos son los músicos cultos no para cualquiera sino para gente culta, pretenden de alguna manera, y soy consciente de lo malo que es generalizar, tener el monopolio de la musica especial solo para mentes privilegiadas y gente con clase.
Y muchos siguen con sus pedagogías erróneas empeñados en enseñar solfeo antes que enseñar música, es como pretender que alguien aprenda a leer y escribir antes de saber hablar y conocer un idioma.
En mi opnión el mundo de la música clásica tiene que cambiar un poco, así se ahorrarían tener que hacer cosas para demostrar que “la música clásica puede ser sinónimo de alegría y diversión”.
Enero 10th, 2008 at 05:31
El debate que ha abierto Calmado es muy interesante. Es verdad que hay cierto tipo de música que parece reservado a una élite con una capacidad especial para entenderlo, aunque no creo que esto esté reservado a la llamada “música clásica”. Creo que al jazz le pasa algo parecido e incluso me atrevería a afirmarlo con el flamenco.
Supongo que a veces asumimos que algo es elitista, en el peor sentido del término, cuando es apreciado por una minoría entre la cual no nos encontramos.
Pero por otro lado, yo sí creo que a medida que crece tu cultura musical -por llamarle de alguna forma- encuentras más atractiva un tipo de música que rechazabas años atrás. Y creo que eso también sucede con otros tipos de arte, con los temas de conversación o con la comida.
Supongo que se trata de una evolución normal puede darse en mayor o menor grado en función de lo expuesto que hayas estado a lo largo de tu vida a todas esas cosas. Lo que sí creo que demuestran los casos del artículo es que esa evolución puede ser más rápida si se incorporan elementos de diversión que inciten al aprendizaje.
Y es que ya sabemos que todos aprendemos mejor y más rápido si a la vez nos lo estamos pasando bien.
Por último, quiero daros las gracias por los ejemplos de música clásica divertida (alguno desconocido para mí que tendré que conseguir escuchar) y gracias a todos por vuestros comentarios.
Es admirable vuestra capacidad para hacer que cualquier asunto de conversación sea mucho más interesante.
¡Saludos!
Antonio