Jugando a ser Dioses
Tengo la impresión de que los seres humanos queremos controlarlo todo. Cada día más. Queremos controlar la vida de principio a fin. Y no solo nuestra vida sino, muchas veces, la vida de los demás. Nos gusta saber los planes de los otros para tenerlo todo controlado. Y si alguien aparece por sorpresa, sin haberlo planificado, le preguntamos sin dudar: “¡Anda! ¿Qué haces tú aquí?”, como diciendo, además, “si se suponía que estabas haciendo tal o cual cosa”…
Queremos controlar las enfermedades, la muerte, el medio ambiente, el clima, la naturaleza en general, pero, afortunadamente creo yo, no podemos. Si hoy está lloviendo no es porque ningún ser humano lo haya decidido. ¿Qué pasaría si de verdad lo controlásemos todo? ¿Qué pasaría si lloviera solo cuando nosotros queremos?
La pérdida del control trae consigo inseguridad y vulnerabilidad. Pero el control absoluto nos sitúa en el Olimpo de los Dioses. El control da poder y el poder insensibiliza y, a veces, atonta. La sensación de vulnerabilidad nos hace más prudentes y menos arrogantes.
Todo esto viene porque hace unos meses tuve la sensación de estar jugando a ser Dios. Mi mujer y yo ya tenemos un hijo (Sergio, 5 años) y llevábamos unos dos años buscándole un hermanito, pero no lo conseguíamos. Le llaman infertilidad secundaria. Tras pruebas y más pruebas y aún más pruebas los médicos llegaron a la conclusión de que solo teníamos una alternativa si queríamos optar a tener más hijos: fecundación in vitro.
La fecundación in vitro a mí me suena a control de la vida. Es cierto que no es 100% efectiva, pero, de alguna manera, te da la sensación de que los seres humanos ansiamos el poder crear vida en el momento en que lo deseemos, ni antes ni después.
Tras una meditada reflexión, decidimos utilizarla y ahora estamos comenzando el séptimo mes de embarazo. Si todo sigue bien, a finales de marzo nacerá Cloe.
Jugamos a ser Dioses y ahora estamos muy contentos y felices. ¿Hicimos bien? ¿Es sano querer controlarlo todo? ¿Y conseguirlo?

Enero 3rd, 2008 at 11:53
Querer controlarlo todo, no sólo no es sano, sino que es imposible. Buscar otras alternativas existentes me parece saludable y, muchas veces, inevitable. En ocasiones, las posibilidades existentes no coinciden con lo que más nos gustaría, pero acaba siendo necesario optar por una de ellas. A mí, eso no me parece ningún juego. Al fin y al cabo, la opción no termina en mera diversión, sino en algo completamente diferente. Creo que hicísteis lo correcto.
Enero 5th, 2008 at 18:38
A pesar de tu sensación de juga a ser Dios…
En este caso se trataba de aprovechar las oportunidades a tu alcance para traer al mundo a un nuevo ser y procurar hacerlo lo más feliz posible. Ojalá Dios siempre actuase así.
Jugar a ser Dios es peligroso, en mi opinión, cuando eres como Bush: Ahora invado este país, mañana bloqueo este otro y pasado mañana intervengo en el de más allá. Para desgracia de millones de personas en el mundo, muchas veces consigue sus propósitos.
Enero 8th, 2008 at 15:21
Contraejemplo, es muy valiente por tu parte que, salvando tu natural timidez, arranques tu nueva etapa blogera abordando un tema tan personal y que a tantas personas nos afecta.
te diré que, ni jugamos a dioeses, ni tenemos el control en este caso. Nosotras sólo somos sujetos pasivos durante el proceso de fecundación, y vosotros…
¡qué te voy a contar! Es La Ciencia la que emula a los Dioses en esto de la creación, y no los potenciales padres.
Y aún así, damos gracias a La Ciencia por desafiar a La Naturaleza.
Tu reflexión forma parte del mismo proceso de reproducción asistida. Leer tu artículo ha sido para mí como un “dejá vu”. Y, sin ánimo de herir tu vanidad
Y sí, una se siente francamente extraña cuando pasa de la intimidad de la pareja y la privacidad de la alcoba a la soledad de una sala de espera, el trabajo en equipo y la asepsia clínica y emocional. Quien dijo que era difícil explicar a los hijos de dónde vienen los niños, no se preguntó cómo contarles lo del equipo, fundamentalmente femenino, que trabajó duramente con su madre, lo del botecito, el laboratorio…
Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos, nada es imposible y todo es improbable en la reproducción asistida. La Ciencia llega hasta donde puede y La Naturaleza, como la Madre Gaia, nos recuerda, también en este asunto, que tiene la última palabra sobre la intervención del ser humano.
Agradecedle a Cloe que haya decidido instalarse en vuestras vidas, porque ella os recordará cada día que su vida no os pertenece, como ya lo hace Sergio.
Enero 19th, 2008 at 23:40
Gracias a todos por los ánimos. Una de las cosas que me ha ocurrido al contar esta experiencia es el descubrimiento del amplio número de casos similares al mío que hay a mi alrededor.
¡Saludos!
Marzo 5th, 2008 at 15:27
Si Cloe tiene prisa en salir, quizá sea porque sabe que su familia la acogerá con tal devoción que le harán sentir “Como una Diosa”.
Mucha suerte