El peligro de la duda
Dudar tiene ventajas, pero también inconvenientes…
Dudar es peligroso si esa duda no desemboca en acción. No se puede estar constantemente dudando, pensando en qué alternativa será la mejor sin tomar ninguna decisión. Es como la “parálisis por el análisis“: corres el riesgo de no hacer nada por enfrascarte en un análisis eterno que te lleve a la solución perfecta, la cual suele ser inalcanzable.
Hay que avanzar, hay que tomar decisiones, elegir caminos, descartar unas opciones frente a otras; aunque siempre quede la duda de si fueron las mejores decisiones, los mejores caminos o las mejores opciones.
Dudar es peligroso si se duda por miedo. El miedo atenaza a nuestras neuronas y no las deja discurrir. Pero en tal caso, no hay que huir de la duda sino del miedo. Hay que dudar con valentía y determinación. Hay que controlar la duda. Tenemos que aprender a vivir dudando.
El mayor peligro de dudar es no saber vivir con dudas.

Enero 17th, 2008 at 21:39
No se puede acertar siempre. Debemos asumir nuestro porcentaje de errores e intentar disminuirlo. Debemos evaluar nuestras respuestas y aprender en el caso de que nos equivoquemos. La duda es normal pero no actuar y seguir dudando es también una respuesta que tiene sus consecuencias. Hemos de intentar evitar el miedo porque no ayuda a resolver los problemas. Esa es mi opinión. Saludos.
Enero 18th, 2008 at 14:26
Más que ventajas o inconvenientes, hay formas de dudar que entorpecen la vida, y otras la favorecen.
Dudar de lo hecho en el pasado no tiene sentido, el pasado no se puede cambiar. Queda ahí como experiencia, como conciencia histórica, que no es poco. Pasar de ahí a la culpabilidad es iniciar el camino del masoquismo.
Dudar de lo que pasará en el futuro, también depende de en qué consista esa duda. Está bien ser consciente de que todo futuro encierra varias posibilidades, varios horizontes posibles, más o menos probables depende de cómo se gestione el presente. Pasar de ahí a la constante pre-ocupación, camino del masoquismo.
Dudar en el presente puede ser muy productivo, si se refiere a cuestionar lo que en apariencia es incuestionable. Las mejores dudas son las que asaltan a un ser humano en su edad adulta, cuando a su experiencia de lo vivido suma la ingenuidad del niño que nunca dejó de ser.
¡Felicidades por la nueva etapa! Un abrazo
Enero 19th, 2008 at 17:28
Dolfi: veo que coincidimos. ¡Estupendo!
Diego: gracias por tu comentario y tu advertencia sobre el camino del masoquismo. Me gustó especialmente eso de que “las mejores dudas son las que nos asaltan de adutos, cuando a nuestra experiencia se suma la ingenuidad del niño que nunca dejamos de ser”. Lo que sucede a veces, pienso, es que está mal visto que un adulto dude, pues se supone que su experiencia y madurez le deben conducir a la lucidez y la seguridad.
¡Saludos!
Enero 19th, 2008 at 18:49
Yo siempre estoy dudando y siempre estoy con el miedo cogido a la garganta… menos cuando río, pero al ser algo patológico…
me he acostumbrado a tomar decisiones a pesar de ello… no se bien como ocurre, la verdad… porque después de haberle dado mil vueltas a un asunto, de pronto me veo enfrentada a la situación, totalmente segura de mi misma, con un camino bien trazado… que en mis mil vueltas no había ni embozado… Quizá tenga un pequeño agujero negro en ese tramo de la inseguridad a la tozudez…
Vi tu blog a través del de Dolfi. Me gusta
Enero 20th, 2008 at 22:43
La duda nos impide realizar acciones, nos deja en la indecisión, nos coarta la voluntad.
En el polo opuesto, la impulsividad nos empuja a realizar actos sin sopesar las consecuencias, nos hace “meter la pata” y a veces sin remedio.
La clave, creo yo, está en fortalecer la voluntad y saber aceptar los posibles errores que tengamos en nuestras acciones.
Un abrazo.
Enero 24th, 2008 at 19:00
El miedo también puede ser beneficioso si lo controlamos, si entras en la cocina y hay tres cucarachas, la que más miedo tenga y antes se refugie debajo del frigorífico será la que salve la vida.
Un saludo y espero que puedas visitarme.