Garitos
El jueves pasado tuve cena de empresa. Fue en un restaurante de Madrid que parece que está de moda también como garito de copas, humo, música a tope y gorila en la puerta. Una combinación que muchos escogen para quedar con sus amigos para “hablar”.

Y entrecomillo lo de hablar porque parece ser uno de los motivos por los que la gente acude a estos sitios. Sin embargo, no parece que sean muchas las circunstancias que propicien una buena conversación:
- Lo primero que tienes que hacer es franquear el filtro de la puerta (no sé cuáles son las reglas o criterios porque nunca me he enfrentado con ello).
- Luego tienes que gritar todo lo que te permitan tus cuerdas vocales para competir con el volumen atroz del hilo musical.
- Al rato, el humo del tabaco te irrita los ojos y te seca la boca.
- Y, si después de todo, consigues hablar, resulta que lo que sale, mojado por el alcohol, muchas veces carece de sentido.
Francamente, no lo entiendo. Se me ocurren decenas de sitios mejor acondicionados para hablar con los amigos. Rectifico: creo que cualquier sitio es mejor que un garito así. Sin embargo, cuando yo salía por la puerta (a eso de la una de la madrugada de un jueves), había decenas de personas agolpadas en la zona de acceso al local esperando su turno para entrar ahí y, supongo, “hablar” con los amigos.

Abril 27th, 2008 at 20:38
A veces ir a un local donde aturdirnos le llamamos diversión.
Abril 28th, 2008 at 11:14
Encantado de conocerte. Gracias por tu visita y comentarios, me han permitido conocer también tu página, que, por cierto, no tiene desperdicio. La tendré presente en mi blog también, así estaremos cerca.
Con respecto a lo que dices de los garitos, supongo que será cosa de la inconsciencia de la edad, no le encuentro otra explicación a tal averración de los sentidos.
Un saludo.
Abril 28th, 2008 at 13:21
¡Quién te mandará…! Perderte en un lugar así… :-))
Elegimos un “garito” u otro dependiendo de nuestros intereses, actitudes, momento vital,… Y mucho me temo que el jueves, ni elegiste, ni te interesaba, si encaja con tus actitudes, ni con tu momento vital.
Lo bueno es que luego uno puede llegar a “su sitio” y contárselo a sus amigos… Sin ruidos.
Mayo 12th, 2008 at 23:08
jaja estoy de acuerdo en todo lo que dices y te añado dos, el pitido en los oidos de despues, que muy bueno no es, y el tener que soportar a la gente diciendote “que aburrido eres”
Junio 24th, 2008 at 09:40
De acuerdo contigo.
Una vez en Barcelona (España) entré con unos amigos en una discoteca sobre cuya puerta había un cartel peculiar: se trataba del nombre de una secta que tenía una de sus sedes en el piso de arriba.
Al entrar veía cientos de personas, cantando y bailando, “donando su dinero” (a cambio de alcohol) y en una situación mental nada deseable … ¡vamos, una secta!
Saludos.
Junio 27th, 2008 at 01:57
Supongo que en esto, como en muchas otras cosas, nos dejamos llevar por la corriente, por lo que hace la mayoría; y ni siquiera nos paramos a pensar si es eso lo que queremos hacer.
¡Gracias a todos por los comentarios!