Un día contigo
¿Cuántas cosas hacemos sabiendo que, muy probablemente, un día nos arrepentiremos? ¿Cuántas veces nos despistamos y no prestamos atención a lo verdaderamente importante? Si eres consciente de que hay algo que estás haciendo mal, corrígelo antes de que sea demasiado tarde. Y si no eres consciente, reflexiona sobre lo que es importante para ti y comprueba si actúas de acuerdo a lo que realmente piensas.
A veces, también sucede que te das cuenta de las cosas de la forma más inesperada. Una compañera de trabajo, con una cierta responsabilidad dentro de la empresa, y acostumbrada a viajar y a trabajar prácticamente a todas horas, me contó esta historia que le pasó a ella con sus hijos:
Nadia tiene dos hijos, uno de 11 años y otro 8 años. Ambos son buenos estudiantes y a sus padres les gusta premiarles cuando sacan buenas notas. Este año, al terminar los exámenes de junio, y viendo que habían obtenido unas calificaciones excelentes, pensaron en dejarles elegir el regalo que quisieran. Ya habían sopesado que podrían pedirles una videoconsola o algún juguete caro, pero pensaban que podían asumir esos gastos extraordinarios.
Sin embargo, lo que no habían previsto era lo que realmente pidieron los niños. El menor pidió pasar un fin de semana con sus padres y con su hermano, todos juntos en algún sitio, donde fuera. El mayor aún fue más preciso y exigente. Se acercó a Nadia y le dijo: “Mamá, lo yo que quiero es pasar todo un día contigo”.

Octubre 16th, 2008 at 19:38
Trabajamos para comprar tiempo, entre otros bienes. Tiempo del que no disponemos finalmente porque tenemos que trabajar, para comprar más tiempo, para… Mientras nuestros hijos e hijas demandan sólo una cosa, generalmente, el tiempo CON sus padres.
Aunque habitual, no deja de conmovernos relatos como este. Gracias por el artículo.
Os animo a escuchar este cuento radiofónico: “Papá ¿cuánto ganas?”
Octubre 21st, 2008 at 19:09
El amor vale más que los juguetes y además es el mejor regalo.
Saludos.