Seis clases de baile en seis semanas

Hace unos días asistí a la representación de Seis clases en seis semanas, obra teatral de Richard Alfieri, dirigida por Tamzin Townsend e interpretada por Juanjo Artero y Lola Herrera.

Vista parcial del cartel de la obra de teatro ‘Seis clases de baile en seis semanas’ interpretada en Madrid por Lola Herrera y Juanjo ArteroLa protagonizan dos personas solas que se conocen por medio de unas clases de baile. Él como profesor, y ella como alumna. Aparentemente no tienen mucho en común (él, gay posmoderno, bromista, desinhibido y jovial; ella, vieja refunfuñona, conservadora y preocupada por el qué dirán), pero la obra nos irá desvelando que les unen la mentira, la soledad, el miedo a la sociedad y un pasado lleno de dolor.

Me resultó muy interesante por varios motivos: el texto es bastante bueno, con diálogos brillantes; la puesta en escena es perfecta: decoración, vestuario, luces, música, baile,…; y la interpretación es magistral. Tanto individualmente como, especialmente, de forna colectiva, la pareja de actores derrochó profesionalidad y esa chispa especial que permite que se establezca la conexión con el público.

El único pero tendría que ver con la escena final. Pues, cuando Lily y Michael salen hacia el hospital en la penúltima escena, creo que no hace falta añadir nada más. Ya está todo dicho. El espectador puede imaginar varios desenlaces a partir de ahí, pero eso ya no es importante. La esencia de la historia ya ha sido contada. Los dos protagonistas, a partir de una relación similar a un choque de trenes, acaban forjando una amistad maravillosa. Los prejuicios se diluyen en el conocimiento mutuo y aflora la esencia del ser humano.

Esto es lo que me llevo de seis clases de baile en seis semanas: un par de horas de disfrute teatral y el refuerzo de una idea: la enorme importancia de la comunicación entre los seres humanos para que exista entendimiento y afloren nuestros mejores sentimientos. Lo malo es que no es nada fácil establecer una comunicación honesta y abierta en estos días de prisas y egocentrismo. Es necesario escuchar y dedicar tiempo. A veces, hacen falta seis clases y seis semanas para conseguirlo.


One Response to “Seis clases de baile en seis semanas”

  1. Rosa Maria Says:

    La interpretación de Lola Herrera, es buena como suele ser habitual en ella, la de Juanjo Artero resulta poco creíble en la mayor parte de la obra, llena de “tópicos” y el argumento está falto de originalidad, recurre demasiado al drama fácil y muy explotado de las tragedias personales (hija muerta, relaciones tormentosas, homosexuales “maltratados”). La encontré larga, demasiado larga, tiene momentos divertidos, pero me resultó muy pesado todo el lenguaje soez de que creo que se abusa.

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