El año que mi abuelo vio llover

Portada del libro de Tomás Molina ‘El año que mi abuelo vio llover. El cambio climático en España’Yo no sé si el 2009 tendrá un clima tan raro como para recordarlo y contárselo a nuestros nietos, pero leyendo el libro de Tomás Molina uno se da cuenta de que el cambio climático ha llegado para quedarse y para, si no ponemos más remedios, ir a más.

Así lo cuenta el propio autor en uno de los capítulos del libro:

Va a haber un cambio en el futuro en las condiciones meteorológicas dominantes. No hace falta pensar si a mejor o a peor, pero se va a producir un cambio. Como personas inteligentes que somos, lo mejor es prepararse para ese cambio.

A través de las 276 páginas del libro, Tomás Molina, además de traducir los razonamientos científicos del cambio climático a un lenguaje accesible para todos los públicos, va aportando soluciones concretas a problemas concretos, pero siempre con el objetivo de adaptarse al cambio más que combatirlo o atenuarlo.

Además, hace un llamamiento a la responsabilidad de cada cual, tanto en la parte de culpa que todos tenemos del cambio climático como en la que nos sitúa a todos como parte de la solución.

Yo les pregunto: ¿tomas ustedes decisiones? ¿Hacen ustedes que las cosas se realicen de una determinada manera?

En nuestro domicilio, en nuestra comunidad de vecinos, en los clubs a los que pertenecemos y, en algunos casos, hasta en las asociaciones de vecinos, de padres, o desde algún cargo municipal o en nuestra empresa, tomamos decisiones.
[…]
Cuando hablo de soluciones, me refiero a la necesidad que tenemos en España de adaptarnos al cambio climático. Para mí, esto es más importante que la lucha para reducirlo. Al menos a corto plazo necesitamos, primero, ayudarnos a nosotros mismos y, después, trabajar para el planeta.
[…]
El reto de salvar al planeta es demasiado grande e inconcreto para que lo asumamos todos. Yo tampoco sabría por dónde empezar. En cambio, sí que entiendo que, si me preparo para tener agua propia, si hay restricciones, no me veré tan mal parado. Si me caliento el agua con energía solar, si suben la luz, no tendré que pagar más. Si me compro un coche que gaste menos, si suben la gasolina, lo notaré menos. Soluciones concretas a problemas concretos.
[…]
Si se quiere cambiar algo, más que gritar, uno tiene que involucrarse e intentar cambiarlo desde dentro.

Todos los días podemos analizar nuestras decisiones, evaluar si van en consonancia con nuestra conciencia medioambiental y modificar, en caso de que sea necesario, nuestro comportamiento para que nuestras próximas decisiones sean más coherentes con lo que pensamos.

Pero si no lo hacemos a diario, el comienzo del año también puede ser un muy buen momento de reflexión. ¿Qué me ha gustado del año pasado? ¿Qué no me ha gustado tanto? ¿Qué puedo mejorar? ¿Qué cosas debo cambiar en mi comportamiento y en mis decisiones para vivir de acuerdo a lo que realmente pienso?

El año 2009 acaba de comenzar. No es el clima el que tiene que hacer que lo recordemos como un año especial sino nuestras propias acciones. Está en nuestra mano hacer de este año un año memorable. ¡Buena suerte!


2 Responses to “El año que mi abuelo vio llover”

  1. Salirse de la Fila Says:

    Coherente. Muy coherente.
    Saludos

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