El secreto de la felicidad
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigir mucho de sí mismo y muy poco de los otros.
Hoy llegó a mí, por casualidad, esta frase de este desconocido autor francés, y me llamó la atención porque refleja algo que vengo experimientando durante muchos años: uno es más feliz cuanto menos espera de los demás.
Muchas veces nos creemos con derecho a exigir actos, palabras o gestos a los demás que, al no verse satisfechos, nos generan infelicidad y desazón.
También, muchas veces, nos olvidamos de exigirnos más a nosotros mismos y, ¿por qué no?, ofrecer una parte a los demás, sin esperar nada a cambio, de manera altruista, por la mera satisfacción de ayudar a alguien o simplemente provocar una sonrisa. Por la mera satisfacción de pensar que, con nuestro acto, este mundo es un poquito mejor. ¿No seríamos más felices así?

Febrero 25th, 2009 at 16:56
Realmente no se si será el secreto de la felicidad o no, pero desde luego uno vive mucho más feliz cuantas menos preocupaciones tiene, y si el hacer de los demás lo inquieta y se convierten en preocupaciones, esas preocupaciones se convierten a su vez en malestar y ese malestar suele generar cierta infelicidad.
Por suerte en la vida, pienso que no hay muchos puntos sin retorno y que antes o despues, siempre se puede volver a un estado de felicidad
Marzo 2nd, 2009 at 00:29
Creo que es un buen principio exigir poco de los demás. Es más fácil ser agradecido cuando no se espera nada de los otros. Y para estar más cerca de la felicidad, también es necesario cierta dosis de indulgencia hacia uno mismo. Una excesiva autoexigencia mina la voluntad. Sin desmerecer el trabajo infatigable de científicos e investigadores, buena parte de los grandes descubrimientos científicos proceden del azar, el fracaso o el error.
Marzo 2nd, 2009 at 23:01
¡Gracias por vuestros siempre sabios comentarios!
¿No creéis que hay demasiada gente que parece que siempre hace las cosas esperando algo a cambio? Si trabaja una hora de más, espera que la empresa se lo compense. Si regalo algo a alguien, espera que se acuerde de devolverle el regalo. Si te dan los buenos días, esperas que los demás te los den a ti. No sé, me resulta agobiante. Con lo fácil que es hacer las cosas porque crees que es lo correcto…