Los peces muertos siguen la corriente

Se acerca el fin de año y a muchos nos da por reflexionar acerca de nuestra vida. ¿He conseguido los objetivos que me marqué a finales del año pasado? ¿Va mi vida por el camino que alguna vez tracé en sueños? ¿Soy feliz?

A veces, las respuestas a esas preguntas no son afirmativas, lo que nos sugiere que deberíamos hacer algo para enderezar nuestra existencia. Sin embargo, no es fácil saber cómo empezar, qué es lo que necesitamos cambiar; y, aún más importante, qué es lo que podemos cambiar. Vivimos enredados en una dinámica laboral, personal y social que nos arrastra y parece que no nos deja opciones. Trabajamos de lunes a viernes y desconectamos durante el fin de semana. Los períodos vacacionales se limitan a lo mismo de siempre, a lo convencional; escapar de una rutina para encontrarnos con otra; bodas, bautizos, comuniones, comidas de empresa, cenas familiares, cumpleaños, obligaciones y eventos varios….

Nos ahogamos en la corriente de lo predeterminado, de lo socialmente aceptado, de lo mayoritario. Apenas damos espacio a nuestra identidad para plantarle cara a todo aquello que no nos gusta. Pero el problema es que, muchas veces, ni siquiera sabemos lo que queremos. Creemos que queremos lo que quiere la mayoría, pero no porque hayamos reflexionado al respecto, simplemente porque nos dejamos llevar.

Pero la meditación profunda tampoco es condición suficiente. En ocasiones sucede que uno sí es capaz de identificar qué cosas le gustaría cambiar -de sí mismo o del mundo en el que vive-, pero todo se mueve tan rápidamente, tan contundemente, que parecería de ilusos pensar que una única persona puede hacer algo para cambiar las cosas.

Obviamente, casi nada se puede cambiar de un día para otro. Lo que sí se puede (y se debería) hacer es dar pequeños pasos en la dirección adecuada. La reflexión y la meditación nos ayudarán a identificar cuál es nuestra dirección. Y, a partir de ahí, es cuestión de cambiar de rumbo e iniciar la marcha.

Todos somos peces nadando en el río de la vida. Pero aquellos que no encuentran su dirección, que se dejan llevar por la corriente sin dar ni un bandazo, que ni siquiera han probado a ir un ratito a contracorriente, se comportan como los peces muertos

Canoa navegando entre miles de peces muertos en el Amazonas

Mi amigo Diego Arranz se puso a escribir sobre ello y le salió un libro muy interesante titulado “Los peces muertos siguen la corriente“. Altamente recomendable para regalar (o auto-regalarse), en especial en estas fechas.


2 Responses to “Los peces muertos siguen la corriente”

  1. sonia gluten free Says:

    Vaya, me ha gustado mucho tu reflexion.

    Pero queeee difici resulta nadar contar corriente !
    Lo hago y lo hice….mas de una riña me dieron….aun hoy en dia mi hija sigue riñendome !

    Felices Fiestas !

  2. Niña Says:

    Que razón tienes, no debemos dejarnos llevar sino seguir nuestro propio camino. Aunque a veces los que nos rodean pretenden que nos dejemos llevar como ellos.
    Feliz 2010 a todos los que han tenido la “locura” de nadar contra corriente. Y al final encuentras otros peces como tú y sabes que no estabas loco.
    Feliz navidad

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