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on Viernes, Diciembre 25th, 2009 at 20:00 and is filed under Citas, Reflexiones.
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Pero inevitablemente (afortunadamente) no todos pensamos de la misma manera. Y si no dime: ¿hacia qué lado gira la bailarina? En sentido horario (imposible!!), en sentido antihorario (pero qué dices!!!):
Es cierto que podemos clasificar a las personas en grupos, como muestra el caso del vídeo de la bailarina, pero no significa que esas personas piensen o dejen de pensar. Ni siquiera que tengan las mismas opiniones respecto de ciertos asuntos.
El acto de pensar es individual, no colectivo. Uno puede compartir sus opiniones con otras personas, discutir, razonar juntos, pero la reflexión, la meditación es de uno consigo mismo.
Cuando muchos toman como propios los pensamientos de otros, sin transformarlos ni adaptarlos a la realidad individual, sucede que encontramos a muchas personas que piensan exactamente igual. Es en ese momento cuando la frase de Lippmann es reveladora, porque quizá, en esos casos, resulta que nadie piensa mucho en realidad.
Febrero 25th, 2010 at 20:40
Pero inevitablemente (afortunadamente) no todos pensamos de la misma manera. Y si no dime: ¿hacia qué lado gira la bailarina? En sentido horario (imposible!!), en sentido antihorario (pero qué dices!!!):
http://www.youtube.com/watch?v=ituFbD-W7Cc
Febrero 27th, 2010 at 08:24
Es cierto que podemos clasificar a las personas en grupos, como muestra el caso del vídeo de la bailarina, pero no significa que esas personas piensen o dejen de pensar. Ni siquiera que tengan las mismas opiniones respecto de ciertos asuntos.
El acto de pensar es individual, no colectivo. Uno puede compartir sus opiniones con otras personas, discutir, razonar juntos, pero la reflexión, la meditación es de uno consigo mismo.
Cuando muchos toman como propios los pensamientos de otros, sin transformarlos ni adaptarlos a la realidad individual, sucede que encontramos a muchas personas que piensan exactamente igual. Es en ese momento cuando la frase de Lippmann es reveladora, porque quizá, en esos casos, resulta que nadie piensa mucho en realidad.
Saludos,
Antonio