Disfraces hechos a mano
En las grandes ciudades, y probablemente en muchas otras no tan grandes, parece que ya no se lleva eso de hacer disfraces a mano para las fiestas de carnaval o cualquier otro evento en el que haya que ir disfrazado.
Decidir qué disfraz podría ser divertido y adecuado, pensar cómo hacerlo, comprar los materiales o reutilizar cosas que ya no usamos y, finalmente, ponerse manos a la obra y confeccionarlo. Es necesario echarle imaginación, tener algo de habilidad e invertir muchas horas.
El colegio de mi hijo, como tantos otros, celebra una pequeña fiesta de carnaval en febrero. Algunos profesores realizan los disfraces con los niños en las horas escolares, poniéndose a esa tarea desde unas semanas antes, pero muchos otros encomiendan esa labor a los padres. Lo que suele suceder en este segundo caso es que los padres, faltos de tiempo para echarle imaginación y sobre todo para dedicárselo a la confección de los disfraces, optamos por ir a una tienda y comprarlo ya hecho.
Este año, sin embargo, y a sabiendas de convertirnos en un contraejemplo, hemos satisfecho el deseo de nuestro hijo de ir disfrazado de R2D2:

Sí, es cierto que hay que invertir muchas horas y como normalmente no disponemos de ellas, no queda otra que dormir menos. Sin embargo, creo que también hay que saber ver el lado positivo. Por un lado, los niños participan del proceso de construcción, desde la fase de idea hasta la de la propia elaboración, pasando por la selección y adquisición de materiales, pruebas de concepto, errores, modificaciones, etc. Es decir, los niños aprenden que diseñar y construir cosas no es sencillo, que lleva su tiempo y que hay que poner los cinco sentidos en la tarea. Además, pasan un tiempo precioso con sus padres enfrentándose juntos al mismo reto. Se encuentran obstáculos que se superan juntos, se discuten ideas o posibilidades, se avanza y, finalmente, se consigue el objetivo. Toda una lección de trabajo en equipo y de orientación a resultados que muchas empresas pagarían por incorporar en sus planes de formación.
Ahora bien, es importante tener claro el objetivo desde el principio, para que no nos ocurra lo que a esta madre con el disfraz de castor de su hijo:
Febrero 18th, 2010 at 11:05
Los niños alimentan nuestra creatividad ¿pero quien la nuestra? Disfruta de la creatividad de esta secuencia de fotos (ojo, no es un video). Un abrazo (y mil gracias por todo), marmotarroja.
http://www.youtube.com/watch?v=qBjLW5_dGAM