Archive for the ‘Comportamiento humano’ Category

Está claro que suspenderíamos el teórico, pero ¿se conduce cada vez mejor o cada vez peor?

Jueves, Febrero 5th, 2009

Hace unos días se presentaron los resultados de un estudio realizado por realizado por la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) y Zurich Seguros en colaboración con la Universidad de Valencia que constataban que el 96,5% de los conductores españoles suspenderíamos el examen teórico de conducir si volviéramos a realizarlo.

Es cierto que para aprobar estos exámenes hay que acertar el 90% de las preguntas, pero es que en una escala de 0 a 10 sólo el 47% de los conductores sacarían una nota superior a 5. Por comunidades autónomas, los madrileños nos situamos en última posición con un lamentable 4,12 de nota media:

Calificaciones por comunidades autónomas en el estudio realizado por la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) y Zurich en 2009

Y, sin embargo, de un tiempo a esta parte yo venía notando una mejoría en la conducción. Percibía más respeto al volante, más respeto de las normas de tráfico y más respeto también al resto de conductores. Veía menos gente colándose cuando hay atasco (sí, ya sé que esto en otras ciudades es impensable, pero en Madrid estaba a la orden del día), veía más intermitentes correctamente utilizados, veía menos locos al volante -de esos que gustan de hacer eslalon entre los vehículos en vez de entre banderitas-,…

No sé, andaba yo con el optimismo a flor de piel y los datos de este estudio han sido como un jarro de agua fría. Así, he llegado a preguntarme si ambas cosas estarán relacionadas. ¿Qué pensáis vosotros? ¿Creéis que en vuestra ciudad se conduce cada vez mejor o cada vez peor?


Ventajas de usar las escaleras

Domingo, Enero 4th, 2009

Hace un tiempo tuve la ocasión de visitar las instalaciones de Acens, una empresa de alojamiento de webs, y en el vestíbulo, entre la puerta de los ascensores y la de las escaleras, estaba situado el siguiente cartel:

Quema calorías. Usa las escaleras

Me sorprendió por varios motivos. Primeramente, porque me pareció una muestra muy visible de la preocupación de la empresa por la salud de sus trabajadores y, en segundo lugar, porque hasta se cuantificaban las calorías que se queman al usar las escaleras (13,2 kilocalorías menos).

Al preguntarme por la efectividad de esta idea, me acordé de un artículo leído en el blog “Pasar a mejor vida” en el que se contaba que, según un estudio realizado en Gran Bretaña, aunque tan sólo el 5% de las personas usamos las escaleras cuando tenemos la opción de utilizar otros medios, si hay un cartel aludiendo a las ventajas que tiene subir escaleras para la salud, el número de personas que las usaba se triplicaba.

Pero no es solo nuestro cuerpo el que lo agradecerá, a mí se me ocurren todas estas ventajas:

  1. Es bueno para la salud. Al subir escaleras se mueven las piernas y el corazón.
  2. Ayuda a mantenerse en forma. Subir escaleras es hacer ejercicio. No es que podamos sustituir la práctica de un deporte por subir escaleras, pero hay muchas personas que no hacen nada de ejercicio a lo largo del día.
  3. Es bueno para el medio ambiente. Suibr escaleras consume menos energía que usar el ascensor o las escaleras mecánicas.
  4. Es contagioso. Los seres humanos somos buenos imitadores de costumbres. Si uno sube las escaleras en presencia de otras personas, seguro que alguno más se anima. Esto es especialmente importante con nuestros hijos. Usar las escaleras con ellos es inculcarles un buen hábito.

Así que, ya sabes, ¡encuentra tu propio motivo para usar más las escaleras!


El año que mi abuelo vio llover

Jueves, Enero 1st, 2009

Portada del libro de Tomás Molina ‘El año que mi abuelo vio llover. El cambio climático en España’Yo no sé si el 2009 tendrá un clima tan raro como para recordarlo y contárselo a nuestros nietos, pero leyendo el libro de Tomás Molina uno se da cuenta de que el cambio climático ha llegado para quedarse y para, si no ponemos más remedios, ir a más.

Así lo cuenta el propio autor en uno de los capítulos del libro:

Va a haber un cambio en el futuro en las condiciones meteorológicas dominantes. No hace falta pensar si a mejor o a peor, pero se va a producir un cambio. Como personas inteligentes que somos, lo mejor es prepararse para ese cambio.

A través de las 276 páginas del libro, Tomás Molina, además de traducir los razonamientos científicos del cambio climático a un lenguaje accesible para todos los públicos, va aportando soluciones concretas a problemas concretos, pero siempre con el objetivo de adaptarse al cambio más que combatirlo o atenuarlo.

Además, hace un llamamiento a la responsabilidad de cada cual, tanto en la parte de culpa que todos tenemos del cambio climático como en la que nos sitúa a todos como parte de la solución.

Yo les pregunto: ¿tomas ustedes decisiones? ¿Hacen ustedes que las cosas se realicen de una determinada manera?

En nuestro domicilio, en nuestra comunidad de vecinos, en los clubs a los que pertenecemos y, en algunos casos, hasta en las asociaciones de vecinos, de padres, o desde algún cargo municipal o en nuestra empresa, tomamos decisiones.
[…]
Cuando hablo de soluciones, me refiero a la necesidad que tenemos en España de adaptarnos al cambio climático. Para mí, esto es más importante que la lucha para reducirlo. Al menos a corto plazo necesitamos, primero, ayudarnos a nosotros mismos y, después, trabajar para el planeta.
[…]
El reto de salvar al planeta es demasiado grande e inconcreto para que lo asumamos todos. Yo tampoco sabría por dónde empezar. En cambio, sí que entiendo que, si me preparo para tener agua propia, si hay restricciones, no me veré tan mal parado. Si me caliento el agua con energía solar, si suben la luz, no tendré que pagar más. Si me compro un coche que gaste menos, si suben la gasolina, lo notaré menos. Soluciones concretas a problemas concretos.
[…]
Si se quiere cambiar algo, más que gritar, uno tiene que involucrarse e intentar cambiarlo desde dentro.

Todos los días podemos analizar nuestras decisiones, evaluar si van en consonancia con nuestra conciencia medioambiental y modificar, en caso de que sea necesario, nuestro comportamiento para que nuestras próximas decisiones sean más coherentes con lo que pensamos.

Pero si no lo hacemos a diario, el comienzo del año también puede ser un muy buen momento de reflexión. ¿Qué me ha gustado del año pasado? ¿Qué no me ha gustado tanto? ¿Qué puedo mejorar? ¿Qué cosas debo cambiar en mi comportamiento y en mis decisiones para vivir de acuerdo a lo que realmente pienso?

El año 2009 acaba de comenzar. No es el clima el que tiene que hacer que lo recordemos como un año especial sino nuestras propias acciones. Está en nuestra mano hacer de este año un año memorable. ¡Buena suerte!


Seis clases de baile en seis semanas

Martes, Diciembre 23rd, 2008

Hace unos días asistí a la representación de Seis clases en seis semanas, obra teatral de Richard Alfieri, dirigida por Tamzin Townsend e interpretada por Juanjo Artero y Lola Herrera.

Vista parcial del cartel de la obra de teatro ‘Seis clases de baile en seis semanas’ interpretada en Madrid por Lola Herrera y Juanjo ArteroLa protagonizan dos personas solas que se conocen por medio de unas clases de baile. Él como profesor, y ella como alumna. Aparentemente no tienen mucho en común (él, gay posmoderno, bromista, desinhibido y jovial; ella, vieja refunfuñona, conservadora y preocupada por el qué dirán), pero la obra nos irá desvelando que les unen la mentira, la soledad, el miedo a la sociedad y un pasado lleno de dolor.

Me resultó muy interesante por varios motivos: el texto es bastante bueno, con diálogos brillantes; la puesta en escena es perfecta: decoración, vestuario, luces, música, baile,…; y la interpretación es magistral. Tanto individualmente como, especialmente, de forna colectiva, la pareja de actores derrochó profesionalidad y esa chispa especial que permite que se establezca la conexión con el público.

El único pero tendría que ver con la escena final. Pues, cuando Lily y Michael salen hacia el hospital en la penúltima escena, creo que no hace falta añadir nada más. Ya está todo dicho. El espectador puede imaginar varios desenlaces a partir de ahí, pero eso ya no es importante. La esencia de la historia ya ha sido contada. Los dos protagonistas, a partir de una relación similar a un choque de trenes, acaban forjando una amistad maravillosa. Los prejuicios se diluyen en el conocimiento mutuo y aflora la esencia del ser humano.

Esto es lo que me llevo de seis clases de baile en seis semanas: un par de horas de disfrute teatral y el refuerzo de una idea: la enorme importancia de la comunicación entre los seres humanos para que exista entendimiento y afloren nuestros mejores sentimientos. Lo malo es que no es nada fácil establecer una comunicación honesta y abierta en estos días de prisas y egocentrismo. Es necesario escuchar y dedicar tiempo. A veces, hacen falta seis clases y seis semanas para conseguirlo.


Compra rápida vs. compra responsable

Viernes, Noviembre 14th, 2008

Muchos consumidores llenan sus carritos de la compra sin apenas pensar, preocupados por terminar con esa tarea lo antes posible. Como mucho se miran los precios, pero no hay una revisión sistemática de lo que se consume. Para muchos, el sueño de compra rápida correspondería con lo que se muestra en este divertido video:

El video está realizado por Fairtrade, la Asociación del Sello de Productos de Comercio Justo y acaba con esta frase:

Para cambiar verdaderamente su forma de comprar, pásese al comercio justo.

Las prisas conducen muchas veces a la incoherencia. Uno puede estar de acuerdo con la protección del medio ambiente o con el comercio justo, pero si te urge comprar algo, todo eso se te olvida, y compras lo primero que ves.

Una compra responsable, en cambio, requiere de tiempo. Tiempo para revisar el etiquetado y comprobar si un producto está certificado como de producción ecológica, si está producido cerca de su lugar de consumo (ya sabemos que el transporte es uno de los principales emisores de CO2 a la atmósfera), si tiene el sello de comercio justo, si está plagado de conservantes o ingredientes de dudosa credibilidad, etc. También necesitamos tiempo para elegir el hipermercado o la marca que son más respetuosos con el medio ambiente.

Pero, sobre todo, necesitamos tiempo para reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo, cómo nos afectan de forma individual y cómo también influyen en la sociedad. Y así, mi frase final sería:

Para cambiar verdaderamente su forma de comprar, reflexione y no tenga prisa.


Un día contigo

Miércoles, Octubre 15th, 2008

¿Cuántas cosas hacemos sabiendo que, muy probablemente, un día nos arrepentiremos? ¿Cuántas veces nos despistamos y no prestamos atención a lo verdaderamente importante? Si eres consciente de que hay algo que estás haciendo mal, corrígelo antes de que sea demasiado tarde. Y si no eres consciente, reflexiona sobre lo que es importante para ti y comprueba si actúas de acuerdo a lo que realmente piensas.

A veces, también sucede que te das cuenta de las cosas de la forma más inesperada. Una compañera de trabajo, con una cierta responsabilidad dentro de la empresa, y acostumbrada a viajar y a trabajar prácticamente a todas horas, me contó esta historia que le pasó a ella con sus hijos:

Nadia tiene dos hijos, uno de 11 años y otro 8 años. Ambos son buenos estudiantes y a sus padres les gusta premiarles cuando sacan buenas notas. Este año, al terminar los exámenes de junio, y viendo que habían obtenido unas calificaciones excelentes, pensaron en dejarles elegir el regalo que quisieran. Ya habían sopesado que podrían pedirles una videoconsola o algún juguete caro, pero pensaban que podían asumir esos gastos extraordinarios.

Sin embargo, lo que no habían previsto era lo que realmente pidieron los niños. El menor pidió pasar un fin de semana con sus padres y con su hermano, todos juntos en algún sitio, donde fuera. El mayor aún fue más preciso y exigente. Se acercó a Nadia y le dijo: “Mamá, lo yo que quiero es pasar todo un día contigo”.


Vivir al día resta libertad

Viernes, Agosto 22nd, 2008

Según una encuesta publicada recientemente, el 15% de los españoles ya gasta más de lo que ingresa para poder vivir y el 54% cuenta con los ingresos justos para hacer frente al día a día. Es decir, casi el 70% de los españoles no ahorra nada a fin de mes.

Esta situación, además de ser un problema económico social e individual, tiene una segunda lectura: el 70% de los españoles es esclavo de su consumo. No es que el otro 30% sea totalmente libre, pero el ahorro otorga cierto margen de maniobra muy valioso en tiempos de crisis como los que nos toca vivir ahora.

Y es que “ahorrar“, además de “guardar dinero como previsión para necesidades futuras”, también significa “dar libertad al esclavo o prisionero”.

Por todo esto se me ocurre pensar que los que viven al día son menos libres. Los que viven al día no pueden correr ni un riesgo, no pueden perder el trabajo, no pueden hacer frente a un gasto imprevisto, incluso me atrevería a decir que ni siquiera pueden tener hijos, por los gastos adicionales que eso supone.

No parece la situación idónea para ser feliz. Y lo peor es que estuvo -o aún está, no hay que ser derrotista- en nuestra mano no llegar a esta situación: podíamos no haber comprado un coche por encima de nuestras posibilidades, podíamos no haber dilapidado las pagas extras en las vacaciones y los excesos navideños, podíamos no habernos metido en la hipoteca sin tener en cuenta una posible subida de tipos de interés, etc.

Pero dicen que de las crisis se aprende. A ver si es verdad y por fin los españoles aprendemos a valorar la libertad por encima del consumo.


El freno de la inconsciencia

Miércoles, Junio 4th, 2008

Hace unos días tuve una revelación en el aparcamiento de un centro comercial. Ya sabía que debo ser de los pocos que respetan las señales de tráfico que regulan la circulación de vehículos dentro de los aparcamientos (sí, también hay señales en los aparcamientos y son válidas las normas generales de circulación).

Lo que no sabía con tanta certeza es que la gente realmente no se da cuenta de que incumple las normas. Pasó que yo salía con mi coche del aparcamiento por una calle de un único sentido y, ¡oh, sorpresa!, sucedió que me encontré con otro coche que se dirigía hacia mí circulando en dirección prohibida. Le advertí con una ráfaga con objeto de hacerle consciente de que no me parecía bien que se saltara las señales.

Foto de una señal de STOP acompañada de señales de prohibido girar a la izquierda, a la derecha, seguir recto o dar la vuelta.Pero, ante mi asombro, el otro conductor tomó mi gesto como una falta de educación y comenzó a maniobrar acelerada y peligrosamente para estacionar su coche en una de las plazas libres. Ante tal conducta tan extraña, hice gestos de negación con la cabeza indicando mi desaprobación. Este gesto debió desesperar a los ocupantes del otro coche puesto que la persona que iba de copiloto bajó la ventanilla y me desafió gritándome que si tenía prisa.

Lógicamente, yo arqueé las cejas porque no me podía creer que hubieran confundido mis avisos por el incumplimiento de la señalización con indicaciones para que maniobraran rápidamente porque yo tenía prisa. Así que bajé yo también la ventanilla para tratar de explicar que no tenía prisa, que solo indicaba que se habían metido por dirección prohibida. Para rizar el rizo, el conductor contrario abrió la puerta y se bajó amenazante continuando con el discurso de que si tenía prisa, que me esperara.

Les expliqué de nuevo que se habían metido por dirección prohibida, pero me temo que no me entendieron. Eran totalmente inconscientes de sus actos.

Y es que, quizá, no haya freno más grande que el de la inconsciencia. ¡Cuánto podríamos mejorar si fuéramos conscientes de nuestros errores!


Convertir CO2 en metano: ¿transformar un problema en otro problema?

Lunes, Mayo 5th, 2008

El hombre es el responsable del cambio climático y estoy seguro de que el hombre encontrará la solución al problema. Un buen paso hacia adelante lo ha dado un grupo de investigadores británicos que, según aparece publicado en el ElPaís.com, han logrado transformar el CO2 en metano. Una noticia que plantea lo que podría ser, según los expertos, la solución perfecta para acabar con el cambio climático, del cual, como sabemos, el CO2 es el principal responsable.

Transformación del CO2 (anhídrico carbónico) en CH4 (metano)Según parece, este equipo de investigadores, dirigido por la española Mercedes Maroto-Valer, máxima responsable del Centro para la Innovación en Captura y Almacenamiento de Carbono (CICCS, en su siglas en inglés) de la Universidad de Nottingham (Reino Unido), ha desarrollado una tecnología capaz de convertir el dióxido de carbono en gas metano, el principal componente del gas natural, gracias a un proceso similar a la fotosíntesis de las plantas.

“Las plantas cogen CO2, agua y luz y lo transforman en azúcares. Nosotros hacemos un proceso parecido. También cogemos luz, agua y CO2, pero en vez de generar carbohidratos producimos metano”, explica esta investigadora.

Sin entrar a juzgar la bondad de la solución, este tipo de noticias me hacen reflexionar sobre la habilidad del ser humano para solucionar un problema con otro problema. Es decir, en vez de solucionar el cambio climático atacando a la causa (reduciendo las emisiones de CO2 -por más que se intenta, no se está avanzando mucho en este sentido-), nos empeñamos en solventarlo generando, quizá, más problemas potenciales: ¿qué le pasará al planeta si emitimos demasiado metano?