Ventajas de usar las escaleras
Domingo, Enero 4th, 2009Hace un tiempo tuve la ocasión de visitar las instalaciones de Acens, una empresa de alojamiento de webs, y en el vestíbulo, entre la puerta de los ascensores y la de las escaleras, estaba situado el siguiente cartel:

Me sorprendió por varios motivos. Primeramente, porque me pareció una muestra muy visible de la preocupación de la empresa por la salud de sus trabajadores y, en segundo lugar, porque hasta se cuantificaban las calorías que se queman al usar las escaleras (13,2 kilocalorías menos).
Al preguntarme por la efectividad de esta idea, me acordé de un artículo leído en el blog “Pasar a mejor vida” en el que se contaba que, según un estudio realizado en Gran Bretaña, aunque tan sólo el 5% de las personas usamos las escaleras cuando tenemos la opción de utilizar otros medios, si hay un cartel aludiendo a las ventajas que tiene subir escaleras para la salud, el número de personas que las usaba se triplicaba.
Pero no es solo nuestro cuerpo el que lo agradecerá, a mí se me ocurren todas estas ventajas:
- Es bueno para la salud. Al subir escaleras se mueven las piernas y el corazón.
- Ayuda a mantenerse en forma. Subir escaleras es hacer ejercicio. No es que podamos sustituir la práctica de un deporte por subir escaleras, pero hay muchas personas que no hacen nada de ejercicio a lo largo del día.
- Es bueno para el medio ambiente. Suibr escaleras consume menos energía que usar el ascensor o las escaleras mecánicas.
- Es contagioso. Los seres humanos somos buenos imitadores de costumbres. Si uno sube las escaleras en presencia de otras personas, seguro que alguno más se anima. Esto es especialmente importante con nuestros hijos. Usar las escaleras con ellos es inculcarles un buen hábito.
Así que, ya sabes, ¡encuentra tu propio motivo para usar más las escaleras!


La protagonizan dos personas solas que se conocen por medio de unas clases de baile. Él como profesor, y ella como alumna. Aparentemente no tienen mucho en común (él, gay posmoderno, bromista, desinhibido y jovial; ella, vieja refunfuñona, conservadora y preocupada por el qué dirán), pero la obra nos irá desvelando que les unen la mentira, la soledad, el miedo a la sociedad y un pasado lleno de dolor.
Pero, ante mi asombro, el otro conductor tomó mi gesto como una falta de educación y comenzó a maniobrar acelerada y peligrosamente para estacionar su coche en una de las plazas libres. Ante tal conducta tan extraña, hice gestos de negación con la cabeza indicando mi desaprobación. Este gesto debió desesperar a los ocupantes del otro coche puesto que la persona que iba de copiloto bajó la ventanilla y me desafió gritándome que si tenía prisa.
Según parece, este equipo de investigadores, dirigido por la española Mercedes Maroto-Valer, máxima responsable del 









