Archive for the ‘Sobre Contraejemplo’ Category

Disfraces hechos a mano

Martes, Febrero 16th, 2010

Cabeza de un disfraz casero de R2D2En las grandes ciudades, y probablemente en muchas otras no tan grandes, parece que ya no se lleva eso de hacer disfraces a mano para las fiestas de carnaval o cualquier otro evento en el que haya que ir disfrazado.

Decidir qué disfraz podría ser divertido y adecuado, pensar cómo hacerlo, comprar los materiales o reutilizar cosas que ya no usamos y, finalmente, ponerse manos a la obra y confeccionarlo. Es necesario echarle imaginación, tener algo de habilidad e invertir muchas horas.

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El idioma de Dios

Miércoles, Septiembre 9th, 2009

Me gusta la gente de mente abierta, que se cuestiona la existencia de verdades absolutas. Me gusta la gente que está dispuesta a desprenderse de su lastre cultural para así poder mirar al mundo desde otro punto de vista. Me gusta que la gente entienda que sus ideas son meras posibilidades y que las defienda con humildad y sentido del humor.

Esto hizo que hace poco tuviera uno de los traslados más agradables entre el aeropuerto de Gatwick en Londres y las oficinas que allí tiene la empresa para la que trabajo. Normalmente, los taxistas suelen ser tipos serios, más preocupados por conducir a lo Hamilton que en entablar conversación. Pero en esa ocasión se dio el caso contrario.

El taxista que me llevó ese día era un hombre de carácter tranquilo y afable, de unos 50 años. Era de origen paquistaní y estaba muy contento de haber coincido conmigo porque estaba estudiando español. Me contó que tenía unos amigos en Barcelona, pero que lo único que le enseñaron inicialmente era “Hola, culo gordo”. Más tarde coincidió con una española en la empresa en la que trabajaba en Londres antes de conseguir trabajo como taxista. Casualmente esta chica debía de tener un trasero notable y a este hombre, por agradarla, sólo se le ocurrió decirle aquellas palabras que sabía en su idioma, pero que no comprendía muy bien: “Hola, culo gordo”. Lógicamente, la española de mosqueó un poco, pero entendió que lo que le hacía falta al paquistaní era aprender español de verdad y se ofreció a ayudarle.

Así fue como empezó a estudiar nuestra lengua y, aunque aún le falta mucho para dominarla, estoy convencido de que muy pronto la sumará a la larga lista de idiomas que habla. Porque este simpático taxista hablaba urdu, hindi, árabe, finlandés, inglés, un poco de español y de francés y ahora también estaba empezando a interesarse por el chino. El urdu y el hindi, por ser los idiomas de su región de nacimiento; el árabe, por su religión (me contó que, aunque practicaba la religión islámica, él era de los musulmanes “buenos”); el finlandés, porque estuvo trabajando en Finlandia varios años; el inglés por lo mismo, y el resto por otros motivos diversos.

Me pareció que su interés por hablar otras lenguas era hasta obsesivo. Así que le pregunté por la razón que le llevaba a querer hablar tantos idiomas. Él me sonrió y me dijo:

“Verás, no sé si será posible, pero cuando me muera, me gustaría hablar con Dios, donde quiera que esté. Si finalmente consigo encontrarme con él, no querría tener un problema con el idioma, porque ¿quién sabe en qué idioma hablará Dios?

La respuesta me gustó, me sorprendió, y me dio qué pensar. Espero que a ti te suceda lo mismo ;-)


Mi post de “4 años de La Coctelera en 100 posts”

Viernes, Julio 24th, 2009

La Coctelera, una de las mejores comunidades de blogs de habla hispana, y en la que un servidor inició su actividad bloguera hace ya casi cuatro años, ha celebrado su cuarto aniversario editando el libro “4 años de La Coctelera en 100 posts“.

Portada del libro ‘4 años de La Coctelera en 100 posts’

Efectivamente, el libro recoge una selección de 100 posts (o artículos) entre los cientos de miles que han publicado los más de 150.000 blogueros de La Coctelera. Los que hemos pasado horas y horas haciendo amigos allí encontraremos muchos nombres conocidos: Swibel, Ad astra, Lost in Tokio o Las manos en los bolsillos fueron parte de mi familia virtual en esos años.

Uno de mis posts, publicado en Contraejemplo 1.0 el 6 de octubre de 2006, ha sido elegido para formar parte de esa exclusiva selección, lo cual me llena de orgullo y me estimula para seguir escribiendo.

Han pasado casi tres años desde que lo escribí, pero creo que aún sigue totalmente vigente. Tanto es así que creo oportuno reproducirlo de nuevo aquí. Espero que os guste:

Es más fácil cambiar de marido que cambiar de trabajo

Sabemos que nadie es imprescindible en el trabajo; sabemos que las empresas pueden despedirnos de la noche a la mañana; sabemos que si caemos enfermos, todo sigue adelante; sabemos, incluso, que el futuro de la empresa variará muy poco si la abandonamos.

Pero, sin embargo, en ocasiones nos aferramos a nuestro puesto de trabajo como si de un salvavidas se tratara. Como si fuera lo más importante de nuestra existencia. Como si la “carrera profesional” fuera la única que estamos corriendo.

La cosa no sería tan preocupante para la sociedad en su conjunto si, como ocurría hace cincuenta años, esa enajenación mental fuera exclusivamente cosa de los hombres. Al menos entonces había alguien que se ocupaba de lo realmente importante: los hijos, la educación, la salud, el amor…

Hoy en día, en vez de intercambiar los papeles, las mujeres se han igualado con nosotros (aunque, afortunadamente, hay excepciones en ambos bandos). Y los dos sexos campamos por la vida híper-preocupados por el trabajo, dejando en manos de otros las cosas importantes.

Hasta tal punto esto es así que, hablando recientemente con unas compañeras de trabajo, llegaban a la siguiente conclusión: hoy en día, es más fácil cambiar de marido que cambiar de trabajo.

O el mercado del amor está muy devaluado, o el aprecio por una ocupación profesional ha alcanzado cotas desmedidas…

Viñeta de Forges sobre el desequilibrio que hay entre la remuneración de un puesto con los requisitos que solicitan


Diábolos Infoncundibles

Sábado, Julio 18th, 2009

Llevaba tiempo queriendo hablar de los diábolos porque este año se pusieron de moda en el colegio de mi hijo, y por contagio, ahora ya en casi todo el barrio. Y, francamente, quería escribir sobre ello, porque me parecen una alternativa estupenda a la Nintendo DS.

En estos días en los que criticamos tanto a los niños porque están enganchados a las videoconsolas o porque no hacen ejercicio, es para mí un motivo de enorme satisfacción asistir al resurgimiento de un juego como el diábolo que, con una historia milenaria a sus espaldas, fomenta aspectos tan interesantes como la habilidad manual, el equilibrio, la concentración o la creatividad además de, por supuesto, proporcionar diversión ilimitada, ya que la complejidad de los trucos que pueden hacerse con tan sencillo instrumento pueden alcanzar verdaderas cotas circenses.

Precisamente, de cómo el juego del diábolo puede llevarse hasta la edad adulta y convertirse en un auténtico espectáculo, va la actuación a la que asistí con mi familia recientemente. Los Hermanos Infoncundibles, sevillanos, graciosos y, sobre todo, maestros absolutos en el arte malabar del diábolo, despliegan toda suerte de juegos de equilibrios imposibles, llegando a mantener en movimiento hasta cuatro carretes al mismo tiempo.

Pero creo que las palabras no alcanzan para describir tanto lanzamiento, pirueta, salto, giro y regiro. Por eso, si tenéis la suerte de poder asistir a su espectáculo en directo, os animo a hacerlo. Pero, si no, aquí os dejo un video sobre sus últimas actuaciones:


Un taxista me ha timado en Bruselas

Lunes, Junio 15th, 2009

Esta mañana he pagado 60 euros por un traslado en taxi desde el aeropuerto hasta las oficinas de mi empresa, un trayecto que no ha llevado más de 20 minutos. Cuando, después, he preguntado si esto era normal, me han informado de que la tarifa suele oscilar entre 20 y 30 euros, dependiendo del tráfico, así que la cosa está clara.

Foto del Atomium de BruselasPero, claro, uno llega a Bruselas, capital de Europa y símbolo del progreso en esta parte del continente y uno piensa que la gente es honesta y educada. Pero no, parece que hay timadores en todos los lados que se siguen aprovechando de los pobres incautos como yo.

Pero no es sólo eso. Resulta que, además, sería difícil que los bruselenses ganasen un premio a los mejores conductores: desde el taxi he podido ver adelantamientos por la derecha, entradas en rotondas sin ceder el paso, circulación a bastante más velocidad de la permitida, cambios de sentido en lugares en los que no está permitido, etc… Pero, claro, también es cierto que el protagonista de muchas de estas infracciones ha sido mi taxista…

En fin, ¿y cuál es el lado positivo? Pues que viene bien salir de vez cuando de España para darse cuenta de que, en algunos aspectos, no estamos tan mal como pensamos. ¿Quién decía aquello de “Y si habla mal de España, es español“? Quizá podríamos empezar a hablar mal también de otros países, o poniéndolo en positivo, quizá podríamos empezar a ver todo lo bueno que tenemos en España y hablar de ello…


Ácaros, piojos y seres humanos

Jueves, Mayo 7th, 2009

Mi casa ha sido invadida por bichejos diminutos. Mi mujer y mi hijo están luchando contra los piojos y yo estoy descubriendo que mi constipado crónico puede deberse a una alergia a los ácaros del polvo.

Piojo y liendre

Los piojos son parásitos que se alimentan de la sangre que extraen de aves y mamíferos. Se reproducen a velocidad de vértigo y parece ser que, en raras ocasiones, pueden llegar a ser hasta mortales.

ácaro visto al microscopio

Los ácaros también son parásitos, en este caso de la familia de los arácnidos (los piojos son insectos), que pueden vivir en casi cualquier ecosistema y producir enfermedades como la alergia, la sarna o el tifus.

En este punto, conviene recordar que un parásito es un ser vivo que vive y se nutre a expensas de otro ser vivo sin aportar ningún beneficio a este último.

Si considerásemos que la Tierra, nuestra casa más extrema, es un ser vivo (de alguna manera lo es, creo yo), ¿seríamos los seres humanos una especie de bichejos diminutos que, parasistando durante miles de años, hemos llegado a convertirnos en los causantes de sus mayores enfermedades?


Seda, de Alessandro Baricco

Martes, Marzo 10th, 2009
Imagen de la portada del libro de Alessandro Baricco, Seda

    Aunque su padre había imaginado para él un brillante porvenir en el ejército, Hervé Joncour había acabado ganándose la vida con una insólita ocupación, tan amable que, por singular ironía, traslucía un vago aire femenino.
    Para vivir, Hervé Joncour compraba y vendía gusanos de seda.
    Era 1861. Flaubert estaba escribiendo Salammbô, la luz eléctrica era todavía una hipótesis y Abraham Lincoln, al otro lado del océano, estaba combatiendo en una guerra cuyo final no vería.
    Hervé Joncour tenía treinta y dos años.
    Compraba y vendía.
    Gusandos de seda.

Así comienza “Seda“, del escritor italiano Alessandro Baricco. Un libro cargado de sensibilidad que huele a seda, tanto por la trama (el protagonista hace varios viajes a Japón en busca de huevos de gusanos de seda), como por los personajes (Hervé Joncour es callado, meditabundo, sosegado y sensible, como la seda; y el resto de los personajes también derrochan ese aire silencioso, cadencioso y sedoso reinante en los palacios tradicionales nipones) pero, sobre todo, por el ritmo narrativo (que se mueve entre capítulos muy breves, con párrafos iniciales y/o centrales largos y frases cortas finales; y la repetición deliberada de frases o incluso párrafos completos a lo largo del libro).

He leído algunas críticas que aluden al poco contenido del libro, pero a mí me parece que, detrás de una estética muy cuidada, se esconden una historia interesante y un mensaje de esos que conviene recordar de vez en cuando: en ocasiones, deseamos más lo foráneo por lo que tiene de exótico o inalcanzable que lo casero, aunque esto sea justamente lo que andamos buscando. Cuya segunda derivada es la que cantaba Serrat en su Lucía:

No hay nada más bello
que lo que nunca he tenido,
nada más amado
que lo que perdí.

Afortunadamente, yo sé que no hay nada más bello ni más amado que lo que tengo, y por eso no lo quiero perder. Se llama Inma y hoy hace 9 años que nos casamos. Es maravilloso sentir que la vida a su lado es como la seda: valiosa, brillante y agradable a los sentidos.


La guía de tu vida, según Buda

Miércoles, Abril 30th, 2008

No lo creas solamente porque te muestren el testimonio escrito por un antiguo sabio… y no creas nada solo por la autoridad de tus maestros o sacerdotes. Lo que debes aceptar como verdad y como guía de tu vida es lo que está de acuerdo con tu propio razonamiento y tu propia experiencia, después de haberlo investigado a fondo, y lo que sea una ayuda para tu bienestar y el de los otros seres vivientes.

Siddharta Gautama, Buda (563-486 a.C.)

Este pensamiento, visto en el blog “Existir es resistir“, coincide en su fondo con el subtítulo de este blog y, por tanto, con mi manera de pensar. Pero, releyéndolo varias veces, llego a la terrible conclusión de que, para ponerlo en práctica, requiere una precondición:

Si quieres vivir de acuerdo a lo que tú piensas, primero tienes que pensar. Parece una tontería pero, no sé porqué, muchas veces me da la impresión de que la gente no piensa por sí misma, no reflexiona, no investiga a fondo, no se cuestiona las cosas. Y claro, así, ¿cómo puedes saber cuál es la guía de tu vida?


El niño con el pijama de rayas

Martes, Abril 15th, 2008

Acabo de ser padre por segunda vez y vuelvo a sentir esa sensación de incredulidad por haber sido capaz de crear algo tan hermosamente perfecto. Y es que los niños son, probablemente, el mejor producto que podemos hacer los hombres. Es lo más cerca que podemos estar de la magia, el milagro o como queramos llamar a algo que parece increíble.

Portada del libro “El niño con el pijama de rayas”, de John Boyne. Enlace a casadellibro.com para comprar el libroY tener un hijo es, quizá también, la mejor excusa que puede tener uno para no actualizar su blog :-) pero ahora, un mes después del parto, la vida va recuperando una normalidad reposada muy agradable. Eso, unido a un retraso en un vuelo entre Bruselas y Madrid, me han permitido leer “El niño con el pijama de rayas“, de John Boyne.

Un libro que ha venido a mí en el momento justo, para recordarme que la visión del mundo siempre depende del cristal con que se mire. Pero, sobre todo, para alertarme sobre el hecho de que cuando los niños no entienden lo que hacemos los adultos, deberíamos preguntarnos si estamos haciendo lo correcto. Dicho de otra forma, nos vendría muy bien mirar lo que hacemos con el cristal de lógica simplista y bondad infinita con el que ven los niños el mundo. Quizá, solo así, seríamos capaces de entender de una vez por todas las grandes barbaridades que hacemos los adultos.

Y es que sigo pensando que la esencia del ser humano es la bondad. Los niños son buenos por naturaleza y vienen preparados para no ser racistas, ni clasistas, ni injustos, ni insolidarios… Lo que tendríamos que hacer los adultos es aprender de ellos y no al revés. Bueno, quizá no sea tan simple al fin y al cabo, pero creo que vale la pena reflexionar sobre lo que podemos aprender de los niños, de su visión de las cosas y de su bondad -eso que muchas veces minusvaloramos llamando inocencia-.

Esas son algunas de las ideas que me vinieron a la mente tras ser padre y leer este libro, en el que John Boyne describe la visión de un campo de concentración nazi desde la perspectiva de un niño de nueve años. Un libro recomendado para todos los padres, pero también para todos aquellos que ya no se acuerdan de cómo se ve el mundo cuando eres un niño.


Quiero que me leas

Domingo, Febrero 17th, 2008

Quiero que me leasquieroquemeleas es una web donde puedes enviar tus relatos, historias o poemas para compartirlos con todo el mundo. La idea de sus autores fue la de crear un lugar de encuentro entre escritores y lectores.

Yo he creado mi espacio propio como escritor, un poco por conocer más acerca del proyecto, pero también por tener un sitio especial donde publicar los relatos que voy escribiendo de cuando en cuando.

El Quieroquemeleas de Contraejemplo, ha sido inaugurado con el siguiente relato:

Blanca

Hace mucho que sé su nombre. Tomás, le llaman. Tomás el ciego, dicen cuando no está. De todos los que juegan conmigo, él es el que mejor me trata. Me toca con suavidad y ternura. Con sus manos recorre todo mi cuerpo, lentamente, como si quisiera descubrir secretos escondidos.

A veces las caricias duran varios minutos. Otras, en cambio, sólo un segundo. Puede que sea simple vanidad, pero tengo la sensación de que conmigo se entretiene más que con las otras.

Me gusta también el modo en que me deja sobre la mesa. Los demás son bruscos y me golpean con fuerza contra la madera. Es como si disfrutaran con el sonido que se produce. Se oye algo parecido al ruido de las puertas al cerrarse de golpe y yo siento como si me fuera a partir en dos. Luego me arrastran y hay veces que alguna astilla suelta me araña la espalda.

Pero él siempre me sujeta con delicadeza y, con un movimiento rápido pero controlado, me tumba. Luego me hace resbalar. Sólo unos centímetros. Hasta que dice mi nombre: “Blanca doble”.