Archive for the ‘Sobre Contraejemplo’ Category

Quiero que me leas

Domingo, Febrero 17th, 2008

Quiero que me leasquieroquemeleas es una web donde puedes enviar tus relatos, historias o poemas para compartirlos con todo el mundo. La idea de sus autores fue la de crear un lugar de encuentro entre escritores y lectores.

Yo he creado mi espacio propio como escritor, un poco por conocer más acerca del proyecto, pero también por tener un sitio especial donde publicar los relatos que voy escribiendo de cuando en cuando.

El Quieroquemeleas de Contraejemplo, ha sido inaugurado con el siguiente relato:

Blanca

Hace mucho que sé su nombre. Tomás, le llaman. Tomás el ciego, dicen cuando no está. De todos los que juegan conmigo, él es el que mejor me trata. Me toca con suavidad y ternura. Con sus manos recorre todo mi cuerpo, lentamente, como si quisiera descubrir secretos escondidos.

A veces las caricias duran varios minutos. Otras, en cambio, sólo un segundo. Puede que sea simple vanidad, pero tengo la sensación de que conmigo se entretiene más que con las otras.

Me gusta también el modo en que me deja sobre la mesa. Los demás son bruscos y me golpean con fuerza contra la madera. Es como si disfrutaran con el sonido que se produce. Se oye algo parecido al ruido de las puertas al cerrarse de golpe y yo siento como si me fuera a partir en dos. Luego me arrastran y hay veces que alguna astilla suelta me araña la espalda.

Pero él siempre me sujeta con delicadeza y, con un movimiento rápido pero controlado, me tumba. Luego me hace resbalar. Sólo unos centímetros. Hasta que dice mi nombre: “Blanca doble”.


Relato ecológico: “El tatuaje”

Domingo, Enero 6th, 2008

Portada del libro de cuentos medioambientales “De mí para ti”La forma de explicar la sostenibilidad medioambiental de la que hablábamos en “Carpa Diem“, aquello de acortar los tiempos para apreciar las consecuencias de nuestros actos rápidamente, me recordó un relato que escribí hace unos años y que fue seleccionado por la COAG y el Ministerio de Medio Ambiente como uno de los mejores del I Certamen de Cuentos Medioambientales.

Fruto de aquel certamen, se editó “De mí para ti. Unos cuentos medioambientales“, un pequeño libro de cuentos ilustrado por niños en el que se encuentra El tatuaje”, un relato que trata de provocar la reflexión sobre la sostenibilidad de nuestros acciones sobre el medio ambiente:

El tatuaje

Por Antonio Ibarra Santiago
Madrid, 2005

“Dejen sus humos en la puerta. Continúen a pie o en bicicleta”

Laura pensó que no se trataba de una bienvenida demasiado amigable, pero se acordó de que ellos tampoco habían sido demasiado considerados cuando, unas horas antes, rechazaron la posibilidad de contribuir voluntariamente a la sostenibilidad ecológica de la zona pagando una tarifa un poco más elevada.
—El Castaño de Indias. Finca rural —Manuel había parado el todo-terreno y leía en voz alta—. Es aquí.
—A lo mejor deberíamos continuar a pie —dijo Laura.
—¿A pie? Estás loca ¿Sabes lo grande que es esto?
—Bueno, pues en bicicleta. Ahí hay varias; y parece que están en buen estado.
—Ni hablar. Con este coche podemos llegar al fin del mundo.
El sol brillaba con fuerza y, de vez en cuando, corría una brisa que traía los aromas de la primavera. Pero, cuando el vehículo se internó en la finca, la atmósfera se tornó gris y maloliente.
—No me gusta este sitio, cariño —atajó a decir Laura mientras el vehículo se abría paso entre las hierbas y las flores que, hasta entonces, llenaban el suelo de vida y color.
—¿Cómo es posible? —exclamó sorprendido Manuel—. Flores, árboles, pájaros, tranquilidad,… estamos en plena naturaleza, mi vida.
—Sí, ya sé, pero hay algo que no me gusta. Sigo pensando que deberíamos haber dejado el coche en la puerta, tal y como nos advertía aquel cartel. Además —continuó Laura—, ¿no hace ahora más calor?
De repente, el todo-terreno dio un salto enorme. Probablemente habían pisado alguna raíz, pero el coche recobró el equilibrio sin dificultad. Sin embargo, a los pocos segundos se escuchó un sonido atronador proveniente de la parte delantera derecha. Manuel paró y bajó a inspeccionar.
—¡Maldita sea! ¡Hemos pinchado! —gritó Manuel.
—Te dije que no me gustaba este sitio.
—¿Qué tendrá que ver una cosa con otra? Sólo es un pinchazo. En diez minutos está solucionado.
—Pues yo no aguanto este calor. Voy a sentarme a la sombra de aquel árbol.
Al cabo de un rato, Manuel caminó hasta el castaño bajo el que se había resguardado su mujer. Llevaba un destornillador en el bolsillo de la camisa y se frotaba las manos con un trapo.
—¿Ya está? —preguntó Laura, aún sentada y con la espalda apoyada en el árbol.
—Sí. Y tenías razón. Este bochorno es inaguantable.
Manuel se quedó de pie, observando el tronco inabarcable de aquel castaño.
—¿Te acuerdas de lo que te escribía en la pizarra en el instituto? —preguntó Manuel, sonriente.
—Pues claro, cariño. ¿Por qué?
—Ahora verás —contestó, acercándose al tronco destornillador en mano.
—¿Qué vas a hacer? —exclamó Laura mientras se incorporaba.
Manuel comenzó a grabar en la corteza del árbol unas letras.
—¡No lo hagas, Manuel! —pidió Laura un tanto alterada—. ¡Yo ya sé que me quieres!
—Pero si no pasa nada, mi amor. Así, quien venga por aquí sabrá que hay una chica que se llama Laura a la que quieren un montón.
—No, no me gusta. ¡Para, por favor!
—Si ya está. ¡Mira!

“YO ♥ LAURA”

Laura besó a su marido como recompensa por su gesto de amor, pero en lo más profundo de su ser se arrepentía de las perturbaciones que estaban ocasionando a aquel paraje.
—¡Ay! —se quejó Manuel.
—¿Qué te pasa?
—No sé, me escuece aquí, en la espalda —dijo llevándose la mano a la zona afectada—. ¡Mierda! ¡Me duele!
—Espera, deja que lo vea —dijo Laura situándose detrás de él—. ¡Tienes la camisa manchada de sangre!
—¡Joder! ¡Me duele mucho! ¿Qué tengo?
Laura le quitó la camisa y lo que vio le dejó helada. No podía articular palabra.
—¿Qué pasa? —chilló Manuel—. Es como si tuviera un millón de abejas clavándome sus aguijones. ¡Es inaguantable! ¡Haz algo, por Dios!
Pero Laura estaba inmóvil, con la mirada clavada en la espalda de Manuel. Éste, con la cara desencajada por el dolor, se volvió y la zarandeó.
—¡Laura! Vuelve en ti y dime qué-coño-tengo-en-la-espalda.
—Es una especie de… tatuaje —balbuceó Laura.
En ese instante, Manuel perdió el conocimiento y cayó. En su espalda desnuda y ensangrentada había algo escrito:

“YO ♥ MEDIO AMBIENTE”

¿Qué pasaría si todas nuestras acciones tuvieran consecuencias inmediatas?


Jugando a ser Dioses

Jueves, Enero 3rd, 2008

Súper-WomanTengo la impresión de que los seres humanos queremos controlarlo todo. Cada día más. Queremos controlar la vida de principio a fin. Y no solo nuestra vida sino, muchas veces, la vida de los demás. Nos gusta saber los planes de los otros para tenerlo todo controlado. Y si alguien aparece por sorpresa, sin haberlo planificado, le preguntamos sin dudar: “¡Anda! ¿Qué haces tú aquí?”, como diciendo, además, “si se suponía que estabas haciendo tal o cual cosa”

Queremos controlar las enfermedades, la muerte, el medio ambiente, el clima, la naturaleza en general, pero, afortunadamente creo yo, no podemos. Si hoy está lloviendo no es porque ningún ser humano lo haya decidido. ¿Qué pasaría si de verdad lo controlásemos todo? ¿Qué pasaría si lloviera solo cuando nosotros queremos?

La pérdida del control trae consigo inseguridad y vulnerabilidad. Pero el control absoluto nos sitúa en el Olimpo de los Dioses. El control da poder y el poder insensibiliza y, a veces, atonta. La sensación de vulnerabilidad nos hace más prudentes y menos arrogantes.

Unas manos sostienen un feto en una burbujaTodo esto viene porque hace unos meses tuve la sensación de estar jugando a ser Dios. Mi mujer y yo ya tenemos un hijo (Sergio, 5 años) y llevábamos unos dos años buscándole un hermanito, pero no lo conseguíamos. Le llaman infertilidad secundaria. Tras pruebas y más pruebas y aún más pruebas los médicos llegaron a la conclusión de que solo teníamos una alternativa si queríamos optar a tener más hijos: fecundación in vitro.

La fecundación in vitro a mí me suena a control de la vida. Es cierto que no es 100% efectiva, pero, de alguna manera, te da la sensación de que los seres humanos ansiamos el poder crear vida en el momento en que lo deseemos, ni antes ni después.

Tras una meditada reflexión, decidimos utilizarla y ahora estamos comenzando el séptimo mes de embarazo. Si todo sigue bien, a finales de marzo nacerá Cloe.

Jugamos a ser Dioses y ahora estamos muy contentos y felices. ¿Hicimos bien? ¿Es sano querer controlarlo todo? ¿Y conseguirlo?


Contraejemplo 2.0

Miércoles, Diciembre 26th, 2007

Abrí Contraejemplo en septiembre de 2005 para analizar el aborregamiento de la sociedad de hoy en día, para tratar de enteder, a partir del diálogo con los demás, porqué las personas somos como somos y cómo uno, a pesar de las corrientes, puede intentar nadar de acuerdo a sus principios, aunque eso le deje solo por un instante en medio del océano.

Al cabo de un rato, uno se da cuenta de que siempre hay otros nadando en la misma dirección y de que, por otra parte, no es tan fácil encontrar esos principios que han de marcar el rumbo. Y entonces uno descubre que hay que reflexionar, que hay que poner a trabajar a las neuronas con la mente siempre dispuesta a admitir nuevos puntos de vista y que, muchas veces, los pensamientos solo son eso: puntos de vista.

Y así me vi hablando de comportamiento humano, ejercicio mental, educación, medio ambiente, salud, sociología, psicología, filosofía o felicidad. Asuntos vitales ante los que mis manos tiemblan cuando se ponen a escribir, pero que suponen, indudablemente, un buen comienzo para reflexionar sobre la vida y la muerte, sobre el principio y el fin de casi todo lo que nos ocurre.

Eso es lo que puedo ofrecer aquí: un punto de vista diferente, un análisis distinto, otra forma de ver las cosas, un contraejemplo.

Foto de Antonio Ibarra (Contraejemplo)Por lo demás, madrileño desde hace casi 35 años, casado, con un hijo de casi 6 y otro en camino. He escrito bastantes relatos cortos, una novela breve, alguna poesía y tengo a medio empezar -o medio terminar, según se mire- una novela y una obra de teatro. Además de Contraejemplo, mantengo tres blogs más: uno acerca del trovador cubano Silvio Rodríguez, otro sobre Lactancia Materna y Habitaquo Natural, un blog en torno al Medio Ambiente y al Cambio Climático.

Actualmente estoy trabajando en la creación de este espacio, Contraejemplo 2.0, una nueva etapa bloguera en la que pretendo integrar las temáticas de Contraejemplo y Habitaquo Natural incorporando cualquier otro asunto que llame mi atención.

¡Bienvenid@!