Archive for the ‘Literatura’ Category

Los peces muertos siguen la corriente

Lunes, Diciembre 21st, 2009

Se acerca el fin de año y a muchos nos da por reflexionar acerca de nuestra vida. ¿He conseguido los objetivos que me marqué a finales del año pasado? ¿Va mi vida por el camino que alguna vez tracé en sueños? ¿Soy feliz?

A veces, las respuestas a esas preguntas no son afirmativas, lo que nos sugiere que deberíamos hacer algo para enderezar nuestra existencia. Sin embargo, no es fácil saber cómo empezar, qué es lo que necesitamos cambiar; y, aún más importante, qué es lo que podemos cambiar. Vivimos enredados en una dinámica laboral, personal y social que nos arrastra y parece que no nos deja opciones. Trabajamos de lunes a viernes y desconectamos durante el fin de semana. Los períodos vacacionales se limitan a lo mismo de siempre, a lo convencional; escapar de una rutina para encontrarnos con otra; bodas, bautizos, comuniones, comidas de empresa, cenas familiares, cumpleaños, obligaciones y eventos varios….

Nos ahogamos en la corriente de lo predeterminado, de lo socialmente aceptado, de lo mayoritario. Apenas damos espacio a nuestra identidad para plantarle cara a todo aquello que no nos gusta. Pero el problema es que, muchas veces, ni siquiera sabemos lo que queremos. Creemos que queremos lo que quiere la mayoría, pero no porque hayamos reflexionado al respecto, simplemente porque nos dejamos llevar.

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Mi post de “4 años de La Coctelera en 100 posts”

Viernes, Julio 24th, 2009

La Coctelera, una de las mejores comunidades de blogs de habla hispana, y en la que un servidor inició su actividad bloguera hace ya casi cuatro años, ha celebrado su cuarto aniversario editando el libro “4 años de La Coctelera en 100 posts“.

Portada del libro ‘4 años de La Coctelera en 100 posts’

Efectivamente, el libro recoge una selección de 100 posts (o artículos) entre los cientos de miles que han publicado los más de 150.000 blogueros de La Coctelera. Los que hemos pasado horas y horas haciendo amigos allí encontraremos muchos nombres conocidos: Swibel, Ad astra, Lost in Tokio o Las manos en los bolsillos fueron parte de mi familia virtual en esos años.

Uno de mis posts, publicado en Contraejemplo 1.0 el 6 de octubre de 2006, ha sido elegido para formar parte de esa exclusiva selección, lo cual me llena de orgullo y me estimula para seguir escribiendo.

Han pasado casi tres años desde que lo escribí, pero creo que aún sigue totalmente vigente. Tanto es así que creo oportuno reproducirlo de nuevo aquí. Espero que os guste:

Es más fácil cambiar de marido que cambiar de trabajo

Sabemos que nadie es imprescindible en el trabajo; sabemos que las empresas pueden despedirnos de la noche a la mañana; sabemos que si caemos enfermos, todo sigue adelante; sabemos, incluso, que el futuro de la empresa variará muy poco si la abandonamos.

Pero, sin embargo, en ocasiones nos aferramos a nuestro puesto de trabajo como si de un salvavidas se tratara. Como si fuera lo más importante de nuestra existencia. Como si la “carrera profesional” fuera la única que estamos corriendo.

La cosa no sería tan preocupante para la sociedad en su conjunto si, como ocurría hace cincuenta años, esa enajenación mental fuera exclusivamente cosa de los hombres. Al menos entonces había alguien que se ocupaba de lo realmente importante: los hijos, la educación, la salud, el amor…

Hoy en día, en vez de intercambiar los papeles, las mujeres se han igualado con nosotros (aunque, afortunadamente, hay excepciones en ambos bandos). Y los dos sexos campamos por la vida híper-preocupados por el trabajo, dejando en manos de otros las cosas importantes.

Hasta tal punto esto es así que, hablando recientemente con unas compañeras de trabajo, llegaban a la siguiente conclusión: hoy en día, es más fácil cambiar de marido que cambiar de trabajo.

O el mercado del amor está muy devaluado, o el aprecio por una ocupación profesional ha alcanzado cotas desmedidas…

Viñeta de Forges sobre el desequilibrio que hay entre la remuneración de un puesto con los requisitos que solicitan


Clara Secret

Domingo, Mayo 24th, 2009

Ya están en las librerías los dos primeros libros de las aventuras de Clara Secret, una niña de casi nueve años con su propia agencia de detectives secretos. Con su perro Uan (regalo de Aunt Sonsoles), Clara trata de alegrarles la vida a sus vecinos a la vez que resuelve los casos más misteriosos que ocurren en su casa.

Portada de Clara Secret y el caso de la basura perfumada, de Javier Fonseca. Haz clic para comprar el libroPortada de Clara Secret y el caso de las chuches misteriosas, de Javier Fonseca. Haz clic para comprar el libro

Escritos por mi amigo Javier Fonseca e ilustrados por Joaquín González Dorao, los libros de Clara Secret proponen a los niños una combinación muy interesante: entretenimiento -a través de la iniciación en el fascinante género del misterio- y aprendizaje del inglés -por medio de las conversaciones que Clara mantiene con su perro-.

Una propuesta actual y cercana que seguro será del agrado de muchos niños y niñas, que como Clara, ya saben un poquito de inglés y disfrutan jugando a los detectives… y leyendo.

¡Mucha suerte, Clara Secret!


El Principito

Miércoles, Abril 15th, 2009

He aquí el mejor retrato que, más tarde, logré hacer de él

No descubro nada nuevo si afirmo que El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, es un libro que merece la pena leerse. Quien más, quien menos sabe de qué va la historia y ha visto el dibujo de la serpiente que parece un sombrero pero que, en realidad, tiene esa forma porque se ha comido un elefante. Pero me da la sensación de que puede ocurrirle lo que al Quijote, que casi todo el mundo lo tiene en casa, pero pocos se lo han leído de principio a fin, y sólo unos cuantos elegidos le han sabido sacar todo el jugo.

Y quizá pienso eso porque, hasta hace unos días, yo estaba entre los que no se lo habían leído de principio a fin. Y sé que es algo inexcusable porque, a diferencia del libro del ingenioso hidalgo, éste no llega al centenar de páginas.

Así que ahora me dispongo a saldar esa deuda que tenía conmigo mismo tratando de exprimir parte del jugo que contiene esta pequeña joya de la literatura.


Muchos califican el libro como un canto a la amistad, pero a mí me ha llamado mucho más la atención la reflexión sobre la pérdida de los valores de la infancia. De hecho, ya en la dedicatoria, de la que, por cierto, se puede deducir que el autor piensa que es un libro para niños (algo con lo que yo no estoy totalmente de acuerdo), puede leerse:

Todas las personas mayores han sido niños antes. (Pero pocas lo recuerdan).

boa cerrada que puede confundirse con un sombrero y boa abierta mostrando que se ha tragado a un elefanteEn el primer capítulo, donde se plantea el juego de los dibujos de la boa que “las personas mayoras no entienden”, creo que el autor plantea el objetivo del resto del libro:

Las personas mayores nunca comprenden nada por sí solas y es cansador para los niños tener que darles siempre y siempre explicaciones.

Y, así, en los capítulos que siguen, un niño de seis años convertido en piloto y, sobre todo, un principito proveniente del asteroide imaginario B-612 tratan de explicarles a las personas mayores lo que se han perdido por convertirse en eso precisamente: en “personas mayores”.

Las personas mayores obviamos lo esencial y nos dejamos guiar por las apariencias

La primera crítica feroz que recibimos las personas mayores está en el cuarto capítulo, cuando el piloto explica que el astrónomo turco que descubrió el asteroide B-612 no consiguió el crédito de su audiencia hasta que no cambió su atuendo por uno al estilo europeo.

Nadie le creyó por culpa de su vestido. Las personas mayores son así.

También en ese capítulo se dice que las personas mayores amamos las cifras y no preguntamos por lo esencial. Cuando un hijo nuestro conoce a un nuevo amigo, en lugar de preguntarle por el timbre de su voz, preguntamos por su edad; y en vez de averiguar si colecciona mariposas, interrogamos sobre lo que gana su padre.

Las personas mayores somos autoritarias, sobre todo con los niños, y siempre pensamos que nuestras órdenes son razonables

El rey, vestido de púrpura y armiñoTras una serie de capítulos que describen la vida del principito en su asteroide llegamos al que es, sin duda, mi favorito: el décimo, en el que el principito visita el planeta del rey.

Es un pasaje divertídisimo en el que el principito entra en el juego extraño del monarca, quien gusta mandar y ser obedecido y, por eso, intenta dar órdenes razonables cuando las condiciones son favorables.

“Si ordeno -decía corrientemente-, si ordeno a un general que se transforme en ave marina y si el general no obedece, no será culpa del general. Será culpa mía.”

Al comprobar que el rey gobierna sobre todo el universo, el principito pide que ordene una puesta de sol y el monarca explica de nuevo que, ante todo, hay que dar órdenes razonables. La autoridad, explica, reposa en primer término sobre la razón. Así pues, concluye que ordenará la puesta de sol cuando las condiciones sean favorables, es decir, a eso de las siete y cuarenta, la hora en la que ese día el sol se pondrá naturalmente.

Las personas mayores somos vanidosas

En el siguiente capítulo, el principito visita un planeta habitado por un vanidoso cuyo único objetivo es ser el foco de admiración de los demás.

-¿Qué significa admirar?
-Admirar significa reconocer que soy el hombre más hermoso, mejor vestido, más rico y más inteligente del planeta.
-¡Pero si eres la única persona en el planeta!
-¡Hazme el placer! ¡Admírame lo mismo!
-Te admiro -dijo el principito, encogiéndose de hombros-. Pero, ¿por qué puede interesarte que te admire?

La vida de las personas mayores, a veces, parece un chiste

El bebedor de El PrincipitoY un chiste es lo que parece el siguiente capítulo, en el que el principito visita el planeta de un bebedor que bebe para olvidar la vergüenza que siente por beber.

Y el principito se alejó, perplejo.
Las personas mayores son decididamente muy pero muy extrañas, se decía a sí mismo durante el viaje.

Las personas mayores nos empeñamos en poseer cosas sin valor y lo consideramos algo muy serio

El cuarto planeta en este viaje extraño del principito está habitado por un hombre de negocios muy serio que se pasaba los días contando sus posesiones. Decía que tenía quinientos un millones seiscientos veintidós mil setencientas treinta y una estrellas.

-¿Y qué haces con esas estrellas?
-¿Qué hago?
-Sí.
-Nada. Las poseo.
-¿Posees las estrellas?
-Sí.
-¿Y para qué te sirve poseer las estrellas?
-Me sirve para ser rico.
-¿Y para qué te sirve ser rico?
-Para comprar otras estrellas, si alguien las encuentra.
[…]
-Yo -dijo el principito-, poseo una flor que riego todos los días. Poseo tres volcanes que deshollino todas las semanas. […] Es útil para mis volcanes y es útil para mi flor que yo los posea. Pero tú no eres útil a las estrellas…

Las personas mayores no podemos estar solas, pero toleramos con estoicismo nuestra soledad

El farolero tenía un oficio terrible.El geógrafo sabio que no contaba con exploradoresEn los planetas quinto y sexto vivían un farolero y un geógrafo. Ambos vivían desdichados por su soledad. El primero, por tener que encender el farol con la puesta del sol, apagarlo en la mañana y durar los días de su planeta tan sólo un minuto. El segundo por estar esperando descripciones geográficas de territorios nuevos por parte de unos supuestos exploradores que nunca se presentaban.

Después, el principito viaja a la Tierra, en donde sus habitantes no estamos solos pero a veces es como si lo pareciera, y reflexiona sobre las relaciones humanas y el valor de la amistad.

Y, al final, el principito regresa a su planeta atendiendo a su sentido de la responsabilidad, puesto que allí dejó, desatendidos en su ausencia, a su rosa y sus tres volcanes. Esto para mí, es el símbolo del paso de la niñez a la edad adulta. El principito deja de comportarse como un niño cuando le invade el sentido de la responsabilidad.

Y quizá sea esa responsabilidad, ese sentido del deber, la causa de que las personas mayores seamos como somos. Pero debemos estar atentos por si, algún dia, caminando por el desierto de nuestras vidas, el principito regresa…

Si un niño llega hacia vosotros, si ríe, si tiene cabellos de oro y no responde cuando se le interroga, adivinaréis quién es. ¡Sed amables entonces! No me dejéis tan triste. Escribidme en seguida, decidme que el principito ha vuelto…

El principito en su asteroide


Seda, de Alessandro Baricco

Martes, Marzo 10th, 2009
Imagen de la portada del libro de Alessandro Baricco, Seda

    Aunque su padre había imaginado para él un brillante porvenir en el ejército, Hervé Joncour había acabado ganándose la vida con una insólita ocupación, tan amable que, por singular ironía, traslucía un vago aire femenino.
    Para vivir, Hervé Joncour compraba y vendía gusanos de seda.
    Era 1861. Flaubert estaba escribiendo Salammbô, la luz eléctrica era todavía una hipótesis y Abraham Lincoln, al otro lado del océano, estaba combatiendo en una guerra cuyo final no vería.
    Hervé Joncour tenía treinta y dos años.
    Compraba y vendía.
    Gusandos de seda.

Así comienza “Seda“, del escritor italiano Alessandro Baricco. Un libro cargado de sensibilidad que huele a seda, tanto por la trama (el protagonista hace varios viajes a Japón en busca de huevos de gusanos de seda), como por los personajes (Hervé Joncour es callado, meditabundo, sosegado y sensible, como la seda; y el resto de los personajes también derrochan ese aire silencioso, cadencioso y sedoso reinante en los palacios tradicionales nipones) pero, sobre todo, por el ritmo narrativo (que se mueve entre capítulos muy breves, con párrafos iniciales y/o centrales largos y frases cortas finales; y la repetición deliberada de frases o incluso párrafos completos a lo largo del libro).

He leído algunas críticas que aluden al poco contenido del libro, pero a mí me parece que, detrás de una estética muy cuidada, se esconden una historia interesante y un mensaje de esos que conviene recordar de vez en cuando: en ocasiones, deseamos más lo foráneo por lo que tiene de exótico o inalcanzable que lo casero, aunque esto sea justamente lo que andamos buscando. Cuya segunda derivada es la que cantaba Serrat en su Lucía:

No hay nada más bello
que lo que nunca he tenido,
nada más amado
que lo que perdí.

Afortunadamente, yo sé que no hay nada más bello ni más amado que lo que tengo, y por eso no lo quiero perder. Se llama Inma y hoy hace 9 años que nos casamos. Es maravilloso sentir que la vida a su lado es como la seda: valiosa, brillante y agradable a los sentidos.


El año que mi abuelo vio llover

Jueves, Enero 1st, 2009

Portada del libro de Tomás Molina ‘El año que mi abuelo vio llover. El cambio climático en España’Yo no sé si el 2009 tendrá un clima tan raro como para recordarlo y contárselo a nuestros nietos, pero leyendo el libro de Tomás Molina uno se da cuenta de que el cambio climático ha llegado para quedarse y para, si no ponemos más remedios, ir a más.

Así lo cuenta el propio autor en uno de los capítulos del libro:

Va a haber un cambio en el futuro en las condiciones meteorológicas dominantes. No hace falta pensar si a mejor o a peor, pero se va a producir un cambio. Como personas inteligentes que somos, lo mejor es prepararse para ese cambio.

A través de las 276 páginas del libro, Tomás Molina, además de traducir los razonamientos científicos del cambio climático a un lenguaje accesible para todos los públicos, va aportando soluciones concretas a problemas concretos, pero siempre con el objetivo de adaptarse al cambio más que combatirlo o atenuarlo.

Además, hace un llamamiento a la responsabilidad de cada cual, tanto en la parte de culpa que todos tenemos del cambio climático como en la que nos sitúa a todos como parte de la solución.

Yo les pregunto: ¿tomas ustedes decisiones? ¿Hacen ustedes que las cosas se realicen de una determinada manera?

En nuestro domicilio, en nuestra comunidad de vecinos, en los clubs a los que pertenecemos y, en algunos casos, hasta en las asociaciones de vecinos, de padres, o desde algún cargo municipal o en nuestra empresa, tomamos decisiones.
[…]
Cuando hablo de soluciones, me refiero a la necesidad que tenemos en España de adaptarnos al cambio climático. Para mí, esto es más importante que la lucha para reducirlo. Al menos a corto plazo necesitamos, primero, ayudarnos a nosotros mismos y, después, trabajar para el planeta.
[…]
El reto de salvar al planeta es demasiado grande e inconcreto para que lo asumamos todos. Yo tampoco sabría por dónde empezar. En cambio, sí que entiendo que, si me preparo para tener agua propia, si hay restricciones, no me veré tan mal parado. Si me caliento el agua con energía solar, si suben la luz, no tendré que pagar más. Si me compro un coche que gaste menos, si suben la gasolina, lo notaré menos. Soluciones concretas a problemas concretos.
[…]
Si se quiere cambiar algo, más que gritar, uno tiene que involucrarse e intentar cambiarlo desde dentro.

Todos los días podemos analizar nuestras decisiones, evaluar si van en consonancia con nuestra conciencia medioambiental y modificar, en caso de que sea necesario, nuestro comportamiento para que nuestras próximas decisiones sean más coherentes con lo que pensamos.

Pero si no lo hacemos a diario, el comienzo del año también puede ser un muy buen momento de reflexión. ¿Qué me ha gustado del año pasado? ¿Qué no me ha gustado tanto? ¿Qué puedo mejorar? ¿Qué cosas debo cambiar en mi comportamiento y en mis decisiones para vivir de acuerdo a lo que realmente pienso?

El año 2009 acaba de comenzar. No es el clima el que tiene que hacer que lo recordemos como un año especial sino nuestras propias acciones. Está en nuestra mano hacer de este año un año memorable. ¡Buena suerte!


El largo camino hacia Ítaca

Viernes, Diciembre 19th, 2008

ÍTACA

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los Lestrigones ni a los Cíclopes,
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los Lestrigones ni a los Cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no lo llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos antes nunca vistos.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes voluptuosos,
cuantos más abundantes perfumes voluptuosos puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu pensamiento.
Tu llegada allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas

Konstantino Kavafis [1863-1933], poeta griego.
Traducción de Pedro Bádenas de la Peña.

Yo estoy de acuerdo con Kavafis, me gusta mucho más disfrutar del camino que llegar.


El niño con el pijama de rayas

Martes, Abril 15th, 2008

Acabo de ser padre por segunda vez y vuelvo a sentir esa sensación de incredulidad por haber sido capaz de crear algo tan hermosamente perfecto. Y es que los niños son, probablemente, el mejor producto que podemos hacer los hombres. Es lo más cerca que podemos estar de la magia, el milagro o como queramos llamar a algo que parece increíble.

Portada del libro “El niño con el pijama de rayas”, de John Boyne. Enlace a casadellibro.com para comprar el libroY tener un hijo es, quizá también, la mejor excusa que puede tener uno para no actualizar su blog :-) pero ahora, un mes después del parto, la vida va recuperando una normalidad reposada muy agradable. Eso, unido a un retraso en un vuelo entre Bruselas y Madrid, me han permitido leer “El niño con el pijama de rayas“, de John Boyne.

Un libro que ha venido a mí en el momento justo, para recordarme que la visión del mundo siempre depende del cristal con que se mire. Pero, sobre todo, para alertarme sobre el hecho de que cuando los niños no entienden lo que hacemos los adultos, deberíamos preguntarnos si estamos haciendo lo correcto. Dicho de otra forma, nos vendría muy bien mirar lo que hacemos con el cristal de lógica simplista y bondad infinita con el que ven los niños el mundo. Quizá, solo así, seríamos capaces de entender de una vez por todas las grandes barbaridades que hacemos los adultos.

Y es que sigo pensando que la esencia del ser humano es la bondad. Los niños son buenos por naturaleza y vienen preparados para no ser racistas, ni clasistas, ni injustos, ni insolidarios… Lo que tendríamos que hacer los adultos es aprender de ellos y no al revés. Bueno, quizá no sea tan simple al fin y al cabo, pero creo que vale la pena reflexionar sobre lo que podemos aprender de los niños, de su visión de las cosas y de su bondad -eso que muchas veces minusvaloramos llamando inocencia-.

Esas son algunas de las ideas que me vinieron a la mente tras ser padre y leer este libro, en el que John Boyne describe la visión de un campo de concentración nazi desde la perspectiva de un niño de nueve años. Un libro recomendado para todos los padres, pero también para todos aquellos que ya no se acuerdan de cómo se ve el mundo cuando eres un niño.


Quiero que me leas

Domingo, Febrero 17th, 2008

Quiero que me leasquieroquemeleas es una web donde puedes enviar tus relatos, historias o poemas para compartirlos con todo el mundo. La idea de sus autores fue la de crear un lugar de encuentro entre escritores y lectores.

Yo he creado mi espacio propio como escritor, un poco por conocer más acerca del proyecto, pero también por tener un sitio especial donde publicar los relatos que voy escribiendo de cuando en cuando.

El Quieroquemeleas de Contraejemplo, ha sido inaugurado con el siguiente relato:

Blanca

Hace mucho que sé su nombre. Tomás, le llaman. Tomás el ciego, dicen cuando no está. De todos los que juegan conmigo, él es el que mejor me trata. Me toca con suavidad y ternura. Con sus manos recorre todo mi cuerpo, lentamente, como si quisiera descubrir secretos escondidos.

A veces las caricias duran varios minutos. Otras, en cambio, sólo un segundo. Puede que sea simple vanidad, pero tengo la sensación de que conmigo se entretiene más que con las otras.

Me gusta también el modo en que me deja sobre la mesa. Los demás son bruscos y me golpean con fuerza contra la madera. Es como si disfrutaran con el sonido que se produce. Se oye algo parecido al ruido de las puertas al cerrarse de golpe y yo siento como si me fuera a partir en dos. Luego me arrastran y hay veces que alguna astilla suelta me araña la espalda.

Pero él siempre me sujeta con delicadeza y, con un movimiento rápido pero controlado, me tumba. Luego me hace resbalar. Sólo unos centímetros. Hasta que dice mi nombre: “Blanca doble”.


Leer en familia

Domingo, Febrero 3rd, 2008

Leer en familia. Icono de la web leerenfamilia.org.Mi hijo está aprendiendo a leer. El colegio es el lugar donde se lleva a cabo la mayor parte de este aprendizaje, pero no debemos descuidar el apoyo en el hogar. Por este motivo, los profesores nos hicieron llegar a los padres los siguientes consejos relacionados con la lectura en familia:

Para empezar a hablar de la LECTURA, en relación con vuestros hijos, debemos partir de una idea general importante: La necesidad de leer también fuera de la escuela.

El entorno familiar es un factor importante a la hora de ayudar a los hijos con el aprendizaje de la lectura. Los padres podéis contribuir a proporcionar un ambiente que estimule la evolución positiva en la lectura de vuestros hijos:

  • Hablad con vuestros hijos. Cuantas más palabras escuchen, más palabras conocerán y más palabras podrán utilizar en su conversación diaria.
  • Escuchad a vuestros hijos. Cuanto más hable y se aprecie lo que dice, mejor podrá desarrollar patrones de lenguaje apropiados.
  • Leed a vuestros hijos. Cada vez que le leéis, estáis desarrollando su aprecio por los libros y por la lectura; y le estáis familiarizando con un lenguaje más elaborado, que es el instrumento idóneo para su desarrollo intelectual.
  • Ayudadles a aumentar su vocabulario. Estimuladles para que hagan preguntas sobre todo lo que les rodea: después, contestadlas.

Los cuatro consejos son muy buenos, pero los dos primeros me parecen básicos, no solo para estimular la lectura sino para sostener todo el proceso educativo de nuestros hijos. Hablar y escuchar. Escuchar y hablar. Muy simple, pero, a veces, muy complicado de poner en práctica.