Vale la pena repasarlos con cierto detenimiento y reflexionar sobre lo que cada uno puede hacer para evitarlos tanto a nivel individual como colectivo. El objetivo no es otro que mejorar la salud de las personas y su entorno, aumentando así la calidad de vida. (more…)
La diversidad biológica, o biodiversidad, es el término que hace referencia a la amplia variedad de seres vivos -plantas, animales y microorganismos- sobre la Tierra y los patrones naturales que conforma. Hasta la fecha, se han identificado unos 1,75 millones de especies, aunque los científicos estiman que puede haber cerca de 13 millones de especies en nuestro planeta.
En julio de 2010, se presentará en toda la Unión Europea un nuevo logo para los productos ecológicos. A diferencia del actual logo ecológico de la UE, que se utiliza de forma voluntaria, el uso del nuevo será obligatorio para todos los productos ecológicos preenvasados que tengan su origen en los 27 estados miembros.
De entre los más de 3.400 logos remitidos por estudiantes de la Unión Europea, el jurado -del que forma parte Miguel Indurain- ha preseleccionado tres finalistas. Puedes votar por el que más te guste hasta el próximo 31 de enero.
La alarma climática sigue, pues, en todo su auge y ya se mira a la próxima cumbre por el clima que se celebrará en México en diciembre de 2010. Mientras tanto, un grupo de publicistas ha plasmado en formato cartel su visión del futuro de nuestro planeta:
Nuestro impacto en el mundo se compone de nuestras acciones individuales y nuestra participación en las colectivas. Si nos importa nuestro planeta de verdad, todos los días tenemos decenas de ocasiones para demostrarlo, a título individual, con nuestra familia, en nuestro barrio, en nuestro trabajo. Pero, de vez en cuando, hay que sumar nuestra voz a la de otras muchas personas con objeto de propiciar los cambios a nivel social o político.
El pasado sábado, 28 de marzo 2009, entre las 20:30 y las 21:30 (hora local), más de 4.000 ciudades de 88 países, miles de empresas y millones de personas nos sumamos a La Hora del Planeta. Ahora, ante la cumbre de Copenague, tenemos otra ocasión de recordar al mundo que deseamos ayudar a la Tierra, que creemos en un mundo mejor, que votamos por el Planeta.
El próximo 24 de octubre se celebrará el Día Internacional de Acción Climática. Ante los últimos hallazgos científicos que cifran en 350 partes por millón la cantidad máxima admisible en nuestra atmósfera si queremos mantener un planeta parecido al que acogió el desarrollo de nuestra civilización, y a la proximidad de la Cumbre de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que tendrá lugar en Copenague en diciembre, millones de personas de todo el mundo se están poniendo de acuerdo para hacer una llamada de atención a los líderes políticos mundiales que pueden decidir el futuro del planeta.
Al margen de las opiniones que cada uno puede tener sobre el cambio climático, la efectividad de este tipo de campañas o el relativo poder político, no deja de asombrarme el hecho de que cada día parece más fácil movilizar a una buena parte del planeta para luchar juntos por una determinada causa.
Cada día es más fácil enfocar nuestros esfuerzos para luchar unidos por aquello que consideramos que merece la pena. Podemos usar nuestro tiempo para cambiar el mundo o pasar de todo, que es como vivir en otro mundo. Tú eliges.
¿Tiras al suelo los papeles de los caramelos, de dulces, etc.?
¿Tiras en cualquier lugar las basuras porque eres demasiado vago/a para buscar una papelera?
¿Tiras basura inconscientemente, sin reflexionar?
Si encuentras papeles por el suelo, ¿los recoges?
¿La visión de residuos tirados te molesta?
¿Estás dispuesto/a a participar en una campaña contra los residuos?
¿Vives de acuerdo con el principio de dejar un lugar más limpio de lo que lo encontraste?
Con sinceridad… ¿eres un/a cerdo/a?
El solo hecho de leer estas preguntas ya debería conducir a alguna reflexión. Lo de recoger los papeles o desperdicios que otros han tirado a alguno le sonará a ciencia ficción. Yo, en cambio, lo suelo hacer a menudo.
Por otra parte, me ha sorprendido muy gratamente la penúltima, pues habla de un principio que consideraba que casi extinguido de la sabiduría actual: dejarlo todo siempre igual o más limpio de lo que lo encontraste. Tan fácil de entender, pero tan difícil de hacer… ¿o no?
Reducir,
Reutilizar y Reciclar son las archiconocidas tres erres de la ecología. Hemos hecho grandes avances en el reciclaje y también, creo yo, en la reutilización de las cosas (usar el papel por las dos caras o donar ropa o juguetes usados, por ejemplo), pero considero que hemos descuidado la primera erre, esa que está al principio del camino y que ahorra esfuerzos en las otras dos: la reducción del consumo.
Según Eurostat, la Oficina de Estadística de la Unión Europea, los españoles generamos un 12,6% más de basura que la media de la UE, lo que probablemente significa que consumimos más y que reutilizamos menos. Productos con envases innecesarios, alimentos que se estropean en nuestras casas antes de consumirlos y que acaban directamente en la basura, abandono de la opción de reparar algo que se ha estropeado en favor de su sustitución o utilización excesiva de bolsas de plástico, pueden ser parte de la raíz de este problema.
Por otro lado, en los Estados Unidos, el 90% de lo que se compra acaba en la basura antes de los seis meses. Creo que son datos suficientes para reflexionar y cuestionar posiblemente nuestros hábitos de consumo.
Mi consejo:
Cada vez que tiremos algo a la basura, preguntémonos si fue una buena idea haberlo comprado. Eso nos ayudará a consumir menos y con más responsabilidad. Y recuerda: la primera erre es la de Reducir.
Mi casa ha sido invadida por bichejos diminutos. Mi mujer y mi hijo están luchando contra los piojos y yo estoy descubriendo que mi constipado crónico puede deberse a una alergia a los ácaros del polvo.
Los piojos son parásitos que se alimentan de la sangre que extraen de aves y mamíferos. Se reproducen a velocidad de vértigo y parece ser que, en raras ocasiones, pueden llegar a ser hasta mortales.
Los ácaros también son parásitos, en este caso de la familia de los arácnidos (los piojos son insectos), que pueden vivir en casi cualquier ecosistema y producir enfermedades como la alergia, la sarna o el tifus.
En este punto, conviene recordar que un parásito es un ser vivo que vive y se nutre a expensas de otro ser vivo sin aportar ningún beneficio a este último.
Si considerásemos que la Tierra, nuestra casa más extrema, es un ser vivo (de alguna manera lo es, creo yo), ¿seríamos los seres humanos una especie de bichejos diminutos que, parasistando durante miles de años, hemos llegado a convertirnos en los causantes de sus mayores enfermedades?