Los conciertos en los bares o en salas pequeñas son siempre especiales por la relación íntima y abierta que se crea entre los músicos y su público. Anoche, en la sala Galileo Galilei de Madrid, Carlos Goñi y su bandafirmaron una velada inolvidable con buena música y buen humor; llegando a establecer una mágica comunión artística con un público entregado desde la primera canción hasta el apoteosis final de El Dorado.
Tras varias semanas de cierta polémica por buscar tintes políticos a un simple espectáculo musical que busca la unión de los pueblos y la convivencia pacífica, hoy 20 de septiembre de 2009 acontecerá en La Habana un gran concierto que contará con la participación de numerosos artistas de renombre internacional:
Ninguno de los 128 participantes en el concierto -entre artistas, músicos y técnicos- cobrará por esto. De hecho, muchos gastos de producción corrieron por cuenta de algunos de los participantes.
Juan Formell, líder de Van Van aseguró que se encuentran muy entusiasmados por este acontecimiento y descartó que el espectáculo tenga “tinte político”.
“No queremos guerras, tensión, crisis. Queremos paz, amor para nuestro pueblo y el mundo. El show es una reunión con compañeros de la música que expresan alegría y llevan mucho amor a través de su arte. No al amarillismo político”, señaló.
Yo tampoco quiero guerras, ni tensiones, ni crisis. Dejemos que canten en paz. Si quieres disfrutar del concierto en directo, Univision tiene previsto transmitirlo por internet. Haz clic en la imagen:
“Nadie puede hacerlo todo, pero todos podemos hacer algo” (en inglés, “no one can do everything but you can do something“) es una frase atribuida al poeta y cantante estadounidense Gil Scott-Heron, que viene a recordarnos que, en lugar de dejarnos abatir por la inmensidad de una tarea, debemos centrarnos en lo que nosotros podemos hacer por ella.
Esta es una reflexión crucial para abordar con optimismo todas las cuestiones sociales, las cuales, obviamente, no pueden ser acometidas sin la participación de todos y que, por tanto, no están al alcance de ninguna persona en particular, sino de todos a un tiempo.
La educación, el medio ambiente, la paz o el respeto de los derechos humanos son algunas de estos asuntos en los que nadie puede hacerlo todo, pero todos podemos hacer algo.
Para los que, como yo, no conozcais a Gil Scott-Heron, os dejo este video titulado “Save the children” (”salvar a los niños”):
Dice un proverbio tibetano que “hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece“. Somos muchos los que trabajamos día a día para construir un mundo mejor, pero nuestra labor no tiene apenas repercusión mediática. Es lo negativo lo que hace más ruido.
¿Dónde están las noticias sobre los buenos padres y madres, sobre los buenos hijos e hijas, sobre los buenos maridos y las buenas esposas? ¿Quién se acuerda de toda esa gente, esa buena gente, que todos los días arrima el hombro para mejorar la sociedad?
Los medios no les suelen dedicar muchos titulares pero, sin embargo, son esas buenas personas las que marcan de una forma más relevante nuestras vidas. Ahora, Cadena 100, a través del programa “Buenos días Javi Nieves“, nos da la oportunidad de darles un poquito de visibilidad. Para ello, han creado los Premios pie derecho, premios para gente extraordinaria que no conoce nadie.
No dejes la ocasión de presentar a tu candidato y no dejes que te abata la cara de la sociedad que sale en las noticias. Esa es la cara más pequeña, el árbol que cae, pero hay un bosque repleto de buena gente que no deja de crecer. La labor de cada uno de nosotros es crucial, aunque parezca que no se vea porque, como decía Silvio Rodríguez en su canción “Sin hijo ni árbol ni libro“:
Los hombres sin historia son la historia.
Grano a grano se forman largas playas
y luego viene el viento y las revuelve,
borrando las pisadas y los nombres.
¿No os ha pasado alguna vez que una frase en particular, de una canción concreta, en un momento determinado, os describe tan bien que es como si os radiografiaran? A mí me pasó hace unos días con “Tiempo pequeño”, el primer single del último disco de Revólver.
Y no es que yo me muera de celos porque el tiempo que no estoy con mi amor se me haga eterno -que es lo que dice la canción-, pero sí que, a veces, me parece que el tiempo pasa muy deprisa y me entran dudas de qué hacer con la vida que me queda.
Tiempo pequeño
¿Debo cambiar de trabajo? ¿Debo dejar de bloguear y dedicar ese tiempo a algo mejor? ¿Debo disfrutar más de la vida? Fueron sólo unos días, o más bien debería decir que son unos cuantos días cada año, pero en esos días la pregunta que me define es: ¿qué hacer con mi vida?
El Foro del papel -sí, existe un foro así- ha lanzado recientemente la campaña “Gracias, papel” con el objetivo de recordarnos la importancia que este material natural, renovable y reciclable tiene en nuestras vidas.
Estos son algunos de los datos curiosos sobre el papel que se pueden consultar en la web de la campaña:
El papel es el material que más se recicla en España. Ya reciclamos el 60% del papel que consumimos.
La industria papelera española es líder europeo en reciclaje. Por cada diez kilos de papel que se fabrican en España, se utilizan como materia prima 8 kilos de papel usado.
Hay más de 500 tipos de papel, que se usan en el mundo de la comunicación, la enseñanza, la cultura, el arte, la higiene, la sanidad, el comercio y transporte de mercancías…
Un kilo de papel supone 1,3 kilos menos de CO2 en la atmósfera. Gracias a la industria papelera, en España existen y se mantienen 400.000 hectáreas de bosques de pino y eucalipto.
Aunque nos parezca mentira, en España cada vez hay más árboles. De 13,5 millones de hectáreas en 1990 hemos pasado a 17,9 millones de hectáreas en 2005.
Pero, al margen de que son datos estupendos que a uno le hacen pensar que un mundo mejor es verdaderamente posible, me llama la atención el olvido en el que caen muchos de los objetos, materiales, estructuras o acciones que, por ser de uso o ejecución cotidianas, consideramos poco importantes o, peor aún, ni siquiera entran en nuestro rango de consideración.
Hay una canción preciosa de Silvio Rodríguez que justamente habla sobre esto. Esta canción, de título ¿Adónde van?, termina con los siguientes versos:
¿Adónde va lo común, lo de todos los días?
¿El descalzarse en la puerta, la mano amiga?
¿Adónde va la sorpresa, casi cotidiana del atardecer?
¿Adónde va el mantel de la mesa, el café de ayer?
¿Adónde van los pequeños terribles encantos que tiene el hogar?
¿Acaso nunca vuelven a ser algo?
¿Acaso se van?
¿Y adónde van?
¿Adónde van?
Era la segunda vez que asistía a una función del genial espectáculo PaGAGnini y volví a salir totalmente maravillado.
Es difícil describir PaGAGnini, porque es difícil describir la música y las sensaciones que ésta nos produce, pero creo que el texto que abre el programa puede servir para hacerse una idea:
PaGAGnini es un concierto frenético. El punto de partida es un recital clásico de un cuarteto de cuerda, en el que Ara Malikian ejerce de un disciplinado y estricto maestro. Pero durante el recital, sus músicos, que compiten entre sí por ofrecer “su propio repertorio”, contagian al Maestro de su locura y energía hasta convertir el recital en un impetuoso, accidentado y divertidísimo desconcierto.
Una voz en off al más puro estilo de las emisoras especializadas en música clásica va hilvanando una serie de sketches o gags en los que cada músico, además, interpreta a un personaje.
A partir de esta propuesta, este cuarteto formado por Ara Malikian, Eduardo Ortega, Thomas Potiron y Gartxot Ortiz nos ofrecen una serie de interpretaciones de obras muy conocidas (”Carmen” de Bizet, “La vida breve” de Falla, “Canon” de Pachelbel, etc.) en un formato sorprendente, divertido, alocado, en ocasiones gamberro, pero siempre magistral en lo musical. Un espéctaculo único, diferente, irrepetible y apto para todos los públicos.
En el programa del espectáculo también se puede leer:
Por encima de todo, PaGAGnini pretende acercar la música clásica al gran público, despojándola de su seriedad y solemnidad habitual gracias a la comicidad y la parodia.
En mi opinión, lo han conseguido con creces. ¡Enhorabuena!
El Concierto de Año Nuevo de la Orquesta Filarmónica de Viena es un concierto alegre, festivo y divertido que se celebra en Viena cada primero de enero y que se transmite por televisión a unos mil millones de personas de medio mundo. Las obras de la familia Strauss hacen las delicias del público, que tiene un papel estelar en el final del concierto: cuando la orquesta interpreta la Marcha Radetzky, los espectadores acompañan dando palmas al compás de la música guíados por el director que, entonces, da la espalda a la orquesta para dirigirse al público.
Este año, además, se promocionó la Eurocopa de Fútbol de 2008 que tendrá lugar entre el 7 y el 29 de junio de este año en Austria y Suiza. Así, la orquesta interpretó obras como la Polka del Deporte, de Josef Strauss, para la cual los músicos se ataviaron con bufandas de la selección austriaca al tiempo que el director iniciaba la obra con un pitido como si se tratase de un partido de fútbol. Al terminar la pieza, y siempre en clave de humor, el director le enseñó una tarjeta amarilla a uno de sus violinistas. Éste, a su vez, le devolvió la pelota mostrándole una tarjeta roja.
En definitiva, un concierto de música clásica nada convencional, donde la orquesta se ríe, se divierte y hace disfrutar mucho más al público.
Supongo que exisitirán docenas de contraejemplos para rebatir la etiqueta de aburrimiento que muchas veces se le adhiere a la música clásica, pero ayer, primer día del año, pude presenciar dos de ellos.
Por televisión, el Concierto de Año Nuevoque la Orquesta Filarmónica de Viena ofrece cada primero de enero. Un concierto en el que público, músicos y director mantienen la sonrisa de principio a fin y en el que la música es puesta al servicio de la fiesta y la alegría.
Y en el Teatro Albéniz de Madrid, PaGAGnini, un espectáculo teatral-musical en clave de humor producido por Yllana en el que un cuarteto de cuerda demuestra que, cuando al dominio absoluto de unos instrumentos se le agregan unas buenas dosis de imaginación y ganas de divertirse, las posibilidades de la música son ilimitadas.
Son solo dos muestras de que la música clásica puede ser sinónimo de alegría y diversión. Me pongo, a continuación, a preparar sendos artículos para ahondar en cada una de ellas, pero mientras tanto, seguro que tú también tienes algún ejemplo de música clásica divertida. Deja un comentario y compártelo con nosotros.