Archive for the ‘Un mundo mejor’ Category

¿Existe la riqueza extrema?

Sábado, Febrero 9th, 2008

Erradicar la pobreza extrema y el hambre” es el primero de los Ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio propuestos por la ONU y adoptados por todos sus países miembros en el año 2000. En relación con la pobreza, la meta específica que se fijó fue la “reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a 1 dólar por día”.

El informe de 2007 de consecución de dichos objetivos refleja algunos datos positivos. Por ejemplo, en todo el mundo, el número de personas en países en desarrollo que viven con menos de 1 dólar al día descendió a 980 millones en el 2004 (de 1.250 millones de personas en 1990).

Cabecera de la web “Sin Excusas 2015″

Pero, aunque los datos son alentadores, este objetivo de erradicar la pobreza extrema quizá debería equipararse, como dice Miguelmie, con uno que parece menos relevante, menos ofensivo, pero que quizá sea igual de importante, el de erradicar la riqueza extrema.

Y es que los ricos son cada vez más ricos. Y no es porque yo lo diga; lo dicen los expertos en medir la riqueza: según la lista Fores de los más ricos del mundo en 2007, el 66% de los más ricos, son cada vez más ricos.

Algunas de las personas más ricas del mundo: J.K. Rowling, Sergey Brin, Larry Page y Bill Gates.

Hay un consenso mundial en cuanto a que, si tus ingresos están alrededor de 1 dólar al día, vives en el umbral de pobreza extrema. Pero, ¿cuál es el umbral de riqueza extrema? ¿Cuál es límite razonable de ingresos que debe atesorar una persona para considerar que su riqueza es insana, injusta e, incluso, peligrosa? ¿Realmente existe ese límite y debemos, por tanto, luchar contra quienes lo sobrepasan?

Quizá debería estar prohibido ser tan rico. Quizá, el dinero que superase el nivel de riqueza extrema debería pasar a un fondo custodiado por la ONU y empleado para convertir en realidad, de una vez por todas, los Objetivos de Desarrollo del Milenio.


Gracias, papel

Domingo, Enero 27th, 2008

El Foro del papel -sí, existe un foro así- ha lanzado recientemente la campaña “Gracias, papel” con el objetivo de recordarnos la importancia que este material natural, renovable y reciclable tiene en nuestras vidas.

Captura de pantalla de la web www.graciaspapel.es

Estos son algunos de los datos curiosos sobre el papel que se pueden consultar en la web de la campaña:

  • El papel es el material que más se recicla en España. Ya reciclamos el 60% del papel que consumimos.
  • La industria papelera española es líder europeo en reciclaje. Por cada diez kilos de papel que se fabrican en España, se utilizan como materia prima 8 kilos de papel usado.
  • Hay más de 500 tipos de papel, que se usan en el mundo de la comunicación, la enseñanza, la cultura, el arte, la higiene, la sanidad, el comercio y transporte de mercancías…
  • Un kilo de papel supone 1,3 kilos menos de CO2 en la atmósfera. Gracias a la industria papelera, en España existen y se mantienen 400.000 hectáreas de bosques de pino y eucalipto.
  • Aunque nos parezca mentira, en España cada vez hay más árboles. De 13,5 millones de hectáreas en 1990 hemos pasado a 17,9 millones de hectáreas en 2005.

Pero, al margen de que son datos estupendos que a uno le hacen pensar que un mundo mejor es verdaderamente posible, me llama la atención el olvido en el que caen muchos de los objetos, materiales, estructuras o acciones que, por ser de uso o ejecución cotidianas, consideramos poco importantes o, peor aún, ni siquiera entran en nuestro rango de consideración.

Hay una canción preciosa de Silvio Rodríguez que justamente habla sobre esto. Esta canción, de título ¿Adónde van?, termina con los siguientes versos:

¿Adónde va lo común, lo de todos los días?
¿El descalzarse en la puerta, la mano amiga?
¿Adónde va la sorpresa, casi cotidiana del atardecer?
¿Adónde va el mantel de la mesa, el café de ayer?
¿Adónde van los pequeños terribles encantos que tiene el hogar?
¿Acaso nunca vuelven a ser algo?
¿Acaso se van?
¿Y adónde van?
¿Adónde van?


La revolución de la conciencia ecológica

Martes, Enero 22nd, 2008

Dejamos atrás el año 2007 con la sensación de que terminó el debate sobre la existencia del cambio climático (finalmente parece que sí existe y está provocado por los seres humanos) y con la agradable sorpresa de ver cómo Estados Unidos se unía al acuerdo base sobre calentamiento global de la Cumbre de Bali. Dos excelentes noticias fruto del trabajo de científicos, organizaciones ecologistas, medios de comunicación e instituciones de prestigio e impacto mundial, como los Premios Nobel o los Oscars de Hollywood, que no dudaron en reconocer el trabajo de Al Gore y su verdad incómoda.

Y afrontamos este 2008 recién estrenado con el reto de no olvidarnos de todo esto. Imagen de un globo terráqueo verde con hojas verdes alrededor.De no olvidarnos de que la revolución ecológica no ha hecho más que comenzar. Porque el respeto por la naturaleza y el medio ambiente debería estar por encima de la existencia del cambio climático. Ahorrar energía, apostar por los recursos renovables, contaminar menos o colaborar con el reciclaje son acciones que no deberíamos cuestionar; tendrían que estar grabadas en nuestra conciencia con independencia de si los Estados Unidos se unen o no a un pacto medioambiental.

Por todo ello, 2008 debe ser el año en que adquiramos, si no lo hemos hecho ya, una verdadera conciencia ecológica. Y para lograrlo no tenemos que esperar a ningún acuerdo mundial, ni a que los científicos nos desvelen más resultados, ni a que los gobiernos den siempre el primer paso. Cada uno de nosotros somos responsables de nuestra conciencia y de nuestras acciones. La verdadera revolución es la que se produce dentro de uno mismo.

Cuando adquieres conciencia ecológica te das cuenta de que hay multitud de detalles de tu vida diaria que puedes cambiar para ser más respetuoso con el planeta. Pero tu círculo de acción puede ser más amplio: también puedes hablar de ello con tu familia y con tus amigos, educar en la ecología a tus hijos, reclamar cambios a tu gobierno, manifestarte, hacerte socio de Greenpeace… ¿Qué mal podemos hacer si cuidamos mejor nuestro planeta? No esperes más y súmate a la revolución de la conciencia ecológica.